LA DESCOLONIZACIÓN

 Desde 1947 a 1962, se independizaron la mayor parte de las antiguas colonias británicas, francesas holandesas y belgas; pacificamente en la mayoría de los casos.Los nuevos estados surgidos de la descolonización forman con algunos los paises asiáticos y latinoamericanos, lo que se denomina Tercer Mundo. la expresión tiene origen en la voluntad de estos paises en no alinearse a ninguno de los bloques de la Guerra Fría; su característica común es el subdesarollo. identificaremos al Tercer moundo o mundo subdesarrollado con el conjunto de Latinoamérica, de África y de Asia (excepto Japón y el Asia soviética). La descolonización En 1946, EEUU concedió la independencia a las Filipinas, al año siguiente Gran Bretaña, comprendió las implicancias de la nueva situación, permite la independencia de su elemento escencial en Asia: la India. La Commonwealth se convirtió a partir de 1975 en una asociación de 34 Estados plenamente soberanos. Por su parte, Francia sólo renunció a su dominio sobre Indochina luego de desarrollar una guerra en gran escala durante más de siete años. En el mundo árabe la descolonización dió origen a dos importantes conflictos: Palestina y Argelia. Terminada la Segunda Guerra Mundial se inicia el conflicto en Palestina, su territorio estaba destinado paraestablecer un hogar nacional para el pueblo judío; las persecuciones nazis reforzaron el sionismo, por lo cual los inmigrantes acudieron en gran número a su nuevo territorio crenado conflictos con la población árabe. El proceso de independencia continuó con Libia (1951), Túnez y Marruecos (1956) y Argelia (1962). En el África negra, Gran Bretaña acordó llevar a cabo una transición gradual a la independencia, y entre 1957 y 1956 casi todas las antiguas colonias británicas se convirtieron en Estados independientes. En cuanto a las colonias francesas del África negra obtuvieron la independencia dos o tres años después de que De Gaulle les ofreciera el derecho de autodeterminación. El proceso fue más conflictivo para las colonias belgas y portuguesas. Los belgas no tomaron medidas para ir formando una élite administrativa africana, lo cual condujo al caos en el momento de la independencia (junio de 1960). En 1975 las colonias portuguesas de Angola, Mozambique y Guinea obtienen la independencia. Esnecesario destacar que si bien estas colonias obtuvieron el derecho a la plena independencia, aún hoy recibe una muy importante influencia extranjera como consecuencia de su permanente inestabilidad política, económica y social. El problema del subdesarrollo El retraso de estos países procede de la Revolución Industrial, antes de iniciarse la misma, paises como China o India tenían un nivel económico similar al de Europa. los motivos que dejaron a determinadas zonas relegadas son varios: sólo paises de clima templado se industrializan (revolución agrícola), distancias geográficas, retraso en la adopción de las innovaciones. Otros factores del subdesarrollo son por ejemplo: el resultado de la relación metrópolis-colonia en el pasado y el presente; la usencia de libertad de iniciativa, la existencia de gobierno colectivistas o corruptos y la ausencia de un marco poliítico administrativo estable. Por otra parte, el Tercer Mundo ha sufrido una explosión demográfica. La medicina provocó un descenso de la mortalidad, sin que se haya producido un cambio cultural para bajar la natalidad. Dentro de la agricultura, existen dos sectores diferenciados: los cultivos de exportación (plantaciones en mejores tierras); y los cultivos para el mercado interno (con tecnología muy tradicional). Si bien la producción agrícola per cápita de América latina elimina cualquier peligro de hambre, en Asia y África ocurre lo contrario debiendo recurrir a la importación. Las actividades extractivas han crecido notablemente, pero el hecho de que se exporten en bruto reduce los beneficios. El petróleo, es un caso aparte, si bien ha permitido a los paises subdesarrollados obtener un elevado indice per capita, es necesario una buena inversión por parte de los gobiernos, y evitar la concentración del capital en pocas manos. La industria estuvo estancada durante el período colonial, incluso sufrió retraso; en los paises latinoamericanos se observa una importante expansión a partir de los conflictos mundiales, esto se ha basado en la sustitución industrial de productos de fácil elaboración. En cuanto al mercado exterior para las manufacturas, el pocentaje de exportación no alcanza niveles de importancia. Es evidente que una de las salidas a los problemas del subdesarrollo es la ayuda que realizan los paises desarrollados, de lo contrario lo que sucede es el aumento de la brecha de desigualdades.

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Reseña de la Historia Moderna.

 

Breves notas sobre la modernidad:

A grosso modo, la modernidad ha sido el resultado de un largo devenir histórico, con presencia tanto de elementos de continuidad como de ruptura.

Proceso que duró siglos y dinamizó la acumulación de conocimientos, técnicas, riquezas, medios de acción, propiciándose el surgimiento de clases más dinámicas, ideologías, instituciones que se desarrollaron y fortalecieron a través de luchas y confrontaciones dentro de la sociedad feudal.

 Es un movimiento sociológico y filosófico que toma lugar en Europa. La modernidad surge en el siglo XV después que se provocaran cambios emblemáticos a nivel mundial como: el descubrimiento de América, el desarrollo de la imprenta, las reformas protestantes y el Renacimiento.

Para comprender los axiomas de la Modernidad, se debe enunciar la característica principal del Renacimiento; ya que este período es un puente de enlace entre las dos épocas. El Renacimiento, enmarca al ser humano como un individuo simbólico, es decir, su base de creencias y comprensión del mundo está basada en la religión. En cambio, en la Modernidad se abandona la creencia de que todo puede ser explicado mediante la religión; se procede a elaborar aclaraciones científicas de los fenómenos, es decir, se renuncia a lo mítico y se da paso a la razón.[1]

Analizada la contraposición entre Renacimiento y Modernidad se puede dar paso a definir y explicar esta etapa. La Modernidad es entendida como un proceso de cambios que buscan homogenizar a la sociedad. Da paso a la creación de individualidades y permite que los hechos y objetos se hagan de conocimiento y apropiación universal. Se la considera como un proceso que necesita una actualización permanente.

La modernidad es el fruto de la descomposición de la sociedad feudal, con lo que se da un paso, históricamente determinado, a una formación económico-social nueva: capitalismo.

 Este proceso presenta carácter global, sin precedentes en etapas históricas anteriores, donde lo económico, lo social, lo político y lo cultural se interrelacionan y avanzan desigualmente terminando por darle forma a la moderna sociedad burguesa: el capitalismo y la nueva forma de organización política, el Estado-nación.

La modernidad promovió transformaciones en la organización de las naciones. Se secularizan los estados para dar paso al Poder Republicano, la Racionalidad Administrativa y la industrialización. Además, con el aparecimiento de los Estados Nación se deben reorganizar los territorios y se procede a la creación de la urbe –la ciudad-; para conseguir un desarrollo industrial capitalista y un progreso económico-tecnológico.

 

Debido a la creación de la urbe el Poder Republicano debe establecer una constitución que encierra el conjunto de leyes –normas y rigores- que controlan la sociedad. Para que se facilite este control se crean tres poderes estatales que ejerzan las leyes en la ciudadanía; estos son: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En la modernidad la legitimidad socio-política se basa y fundamenta en la racionalidad y el poder materializado en el Estado se vuelve impersonal y está definido por instituciones y constituciones.

 La Racionalidad Administrativa permite que nazca una nueva clase social: la burocracia; misma que trabaja en las diferentes entidades públicas y colabora con el Estado.

La industrialización es el proceso que busca expandir la economía de un lugar específico mediante el desarrollo industrial. Este sector de la población conformó al proletariado: clase social encargada de la producción masiva de bienes comerciales en las fábricas.

Analizados los diversos aspectos que conforman la Modernidad, decimos que es un periodo que principalmente antepone la razón sobre la religión.  Según sus elementos filosófico-políticos, la modernidad es una revolución del hombre ilustrado contra la tradición, la sacralización de la sociedad, la sumisión de la razón a la ley natural.

Con palabras de Alain Touraine, ésta en su acepción occidental es ´´la obra de la misma razón, y en consecuencia sobre todo de la ciencia, de la tecnología y de la educación, y las políticas sociales de modernización no deben tener otro fin que despejar el camino de la razón suprimiendo las reglamentaciones, las defensas corporativistas o las barreras aduaneras, creando la seguridad y la previsibilidad que necesita el empresario y formando gestores y los operadores competentes y concienzudos.”

 

 Se crean instituciones estatales que buscan ejercer control social mediante una constitución. Surgen nuevas clases sociales que permiten la prosperidad de cierto grupo poblacional y la marginación de otro. Industrializa la producción para aumentar la productividad y su economía; y, finalmente, es una etapa de actualización y cambio permanente.

                Se puede destacar que la modernidad tiene dos características fundamentales, en las que todos los teóricos coinciden y que según A. Giddens y J. Habermas, una de éstas es conocimiento teórico o experto se retroalimenta sobre la sociedad para transformar tanto a la sociedad como al conocimiento.

De ahí se deduce que las sociedades están constituidas y construidas, en sus esencias, desde el conocimiento teórico. 

Este proceso se expresa, fundamentalmente, a través de tres aristas en la vida de la humanidad, a saber:

  1. La cosmovisión o concepciones religiosas y metafísicas en que se ha ido produciendo una secularización de las creencias y los valores, que Max Weber denominó la desmitificación de la vida.
  2. La acción colectiva, pues la política, la economía, el derecho y demás instituciones se convirtieron en organizaciones tecnocráticas.
  3. La acción individual, porque el estilo de vida personal va dirigido acorde a patrones funcionales de producción y consumo.

 

La modernidad se configuró así con la Ilustración en la promesa de la fe en el progreso del conocimiento y el progreso moral de la humanidad. Los ideales de la sociedad moderna eran entonces aquellos que reivindicaban la razón y la libertad, de llegar a la autonomía del individuo materializada en la razón y el conocimiento científico, que de una u otra forma transformaron las viejas estructuras políticas, económicas, sociales y culturales por otras donde la vida social moderna se desarrolló en tres mecanismos racionalizados que la determinaron y configuraron como el proyecto moderno: 

  1. El Mercado, como la racionalidad económica en la que se expresa la libertad individual y colectiva en las relaciones de dependencia recíproca.
  2. El Estado, como la racionalidad política y jurídica, sustituyéndose la antigua autoridad religiosa y la tradición, por el de las leyes y derechos universales.
  3. El Derecho, como la racionalidad jurídica que asegura los derechos y libertades individuales y colectivas pasando así del Estado Liberal al Estado Social de Derecho.

 

Características generales de la modernidad
_ Ruptura con el pasado referencial: la Iglesia, la Civilización romana y el Imperio Carolingio
_ Surgen movimientos que marcan la novedad: artístico, música, letras, pintura, filosofía, teología, entre otros.
_ Se inicia un despertar del pensamiento humano, libre de toda esclavitud intelectual.
_ Separación entre la fe y la razón.
_ Introducción al progreso: político, social y económico.
_ La modernidad nace del presente: el presente ya no existe en relación con el pasado, sino en sí mismo.

_ De la mano del hombre, surge la ciencia y poco después la tecnología.
_ Aparece el humanismo: movimiento intelectual que surge en las Ciudades Italianas y desde ellas se expande por Europa. Trae consigo una nueva mentalidad crítica individualista.
_ Crecimiento económico: aparecen nuevos productos, nuevas rutas y nuevos países hegemónicos
_ En lo social: nuevas enfermedades atacan los núcleos urbanos, mestizaje, crecimiento poblacional.
_ En lo cultural: época de intercambio cultural.
_ Se establecen nuevas clases sociales: nobleza, burgueses y campesinos.
_ Con el renacimiento, se introduce un renacer: una vuelta a la antigüedad clásica grecorromana.
_ El conocimiento es del dominio público: las universidades son la piedra fundamental del cambio del pensamiento humano.

 

La Edad Moderna  es el momento en que se da la aparición de los Estados modernos (España con los Reyes Católicos, en Francia con Luis XIV y en Inglaterra con Enrique VIII), el desarrollo y extensión del sistema económico capitalista, el descubrimiento de América y el inicio de los problemas religiosos, y a nivel artístico, la búsqueda de la belleza ideal. En definitiva el cambio de la Edad Media a la Edad Moderna fue un cambio en todos los aspectos: económicos, políticos, sociales e ideológicos. En el ámbito  de las ideas surgió el Humanismo, el cual era una corriente filosófica estrechamente ligada al Renacimiento; algunos de sus rasgos son: el antropocentrismo o consideración de que todo gira en torno al hombre frente al teocentrismo medieval, la razón humana adquiere valor; el pacifismo, el odio por todo tipo de guerra; el deseo de la unidad política y religiosa de Europa; la imitación de la lengua y el pensamiento de la literatura clásica grecolatina; el contraste de opiniones frente al argumento de autoridad medieval, la imprenta multiplica los puntos de vista.

El humanismo se extendió por Europa rápidamente gracias a uno de los inventos, la imprenta en Europa Occidental, que permitió la universalización del conocimiento, rompiendo el privilegios de los clérigos y nobles. Hay que señalar que los artistas renacentistas estaban protegidos por los mecenas, que eran personas adineradas que les exigían trabajos.

 

Desde el punto de vista político, a fines del siglo XIV se produjo en Europa la aparición de los primeros Estados. Este proceso se inicio en el siglo XII, época en que las monarquías comenzaron a consolidar su poder, para compensar la pérdida de autoridad política de la nobleza feudal la tierra pasó a ser de su propiedad y no una retribución del rey. Los Estados modernos se caracterizaron por la centralización del poder político y su concentración en un soberano; la obligación de obediencia la rey; la creación y utilización de instrumentos nuevos para asegurar la obediencia al poder centralizado: las nuevas instituciones políticas como el derecho, la burocracia administrativa, el ejército, y la diplomacia, entre otras. En el siglo XVI los reyes para consolidar su poder sobre los nobles crearon los consejos de asesores a través de los cuales ejercían y consolidaban su poder.

 

Por su parte la Iglesia Católica pasaba, en el siglo XV, por una grave crisis debido fundamentalmente a la mala preparación teológica de sacerdotes y monjas; falta de fundamento religioso ante la Peste que devastó a la población europea; la corrupción en la Iglesia. Ante estos acontecimientos el monje Martín Lutero protesta ante esta situación en 1517 afirmando que el hombre se salva por la fe y no por las buenas obras, y consideraba sólo dos sacramentos: el bautismo y la eucaristía; suprimió el culto a la Virgen y a los santos, sostuvo que las indulgencias carecían de valor y que cada persona podía interpretar libremente la Biblia. Como consecuencia Lutero fue excomulgado de la Iglesia pero encontró apoyo en la nobleza alemana. También surgió la religión Calvinista que se basaba en la predestinación, significaba que al nacer cada persona tiene marcado su destino; para Juan Calvino aquella persona que llevara una vida austera y poseyera un fe intensa se salvaba.

En Inglaterra el rey Enrique VIII al no tener descendencia masculina solicitó el divorcio, el que le fue negado, por lo cual él mismo decidió divorciarse creando la iglesia Anglicana y manteniendo las tierras de la Iglesia Católica y convirtiendo al rey en la máxima autoridad religiosa.

La Iglesia Católica respondió con medidas aisladas, logrando una solución en el Concilio de Trento, donde se reformó el dogma cristiano, y también se crearon nuevas órdenes religiosas.

Desde los siglos XV y XVI españoles y portugueses se lanzaron a una carrera por descubrir y conocer la tierra, dichos viajes respondían a factores económicos, científicos e ideológicos.

 

Características del Renacimiento: El ideal común de este período está definido por la esperanza de un renacer del ser humano a una vida verdaderamente “humana”, mediante el recurso de las artes, las ciencias, la investigación, etc., poniendo de manifiesto la consideración del ser humano como ser natural, en oposición a la consideración medieval del ser humano como ser-para-dios.

El retorno de los antiguos significa no solo la recuperación de su obra, sino fundamentalmente el retorno al principio, a los orígenes de la vida humana. El retorno significa una conquista, la de la personalidad humana. El retorno en pos de lograr la objetividad, para poner en evidencia el status original del hombre frente a la naturaleza.

El hombre es libre de decidir su conducta, lo que supone una exaltación de la libertad individual tanto en el orden teológico como el orden cultural y social.

 

Características del Humanismo: uno de los rasgos distintivos más conocidos y destacados del humanismo es su interés por lo “antiguo”, por lo clásico, interés en el que predomina el punto de vista de la investigación filológica. Este interés provoca el desarrollo de la perspectiva histórica en el acercamiento a otra cultura, porque se puede afirmar que con el humanismo se consolida la historicidad como clave del pensamiento europeo.

A diferencia de lo que ocurría en el Medioevo, donde el hombre era considerado desde una perspectiva teológica, los humanistas valorarán al hombre desde una perspectiva mundana, no divina. La religión es considerada ante todo en su función civil, así, tanto la religión como la tolerancia religiosa son instrumentos válidos para asegurar el ideal de la paz civil. La creencia de la unidad última de todas las religiones es afirmada.

 

EL ANTIGUO RÉGIMEN

“El conjunto de rasgos políticos, jurídicos, sociales y económicos que caracterizaron a Europa y sus colonias en los siglos XVII y XVIII”.

Europa veía como su población tenía un escaso crecimiento vegetativo, si bien existía una alta tasa de natalidad también era muy elevada la tasa de mortalidad; en buena medida era consecuencia del inestable equilibrio entre la población y la disponibilidad de recursos, en especial, alimenticios. Es en el ámbito agrícola y en la propiedad de la tierra donde se observan cambios durante el siglo XVIII en Inglaterra, Francia y Holanda.

La economía es básicamente agraria, con un 75% de la población asentada en el medio rural; la industria se encontraba en un nivel artesanal y doméstica. Las ciudades europeas tenían un escaso desarrollo urbano, aún muy distante del notable crecimiento que reflejaran hacia mediados del siglo XIX. La propiedad de la tierra estaba en manos de los señores feudales, los nobles, que eran los poseedores de grandes latifundios.

 

Por su parte la sociedad era estamental, integrada por grupos desiguales y totalmente cerrados, se pueden separar en el grupo privilegiado integrado por la nobleza y el clero; y los no privilegiados eran la creciente burguesía, los artesanos de las ciudades y los campesinos. Los privilegios eran variados pero el más destacable era el derecho a estar exentos de pagar los elevados impuestos reales que de esta forma recaían cada vez más sobre los estamentos populares y más carenciados. La conformación de los gobiernos absolutistas se caracterizaron por la concentración del poder del Estado en la figura del monarca; los ideólogos teórcos fueron Bossuet y Hobbes.  Los gobiernos absolutistas adoptaron en el marco de la Ilustración el rasgo de “Despotismo Ilustrado”, por el cual el rey gobernaba de acuerdo a la premisa de “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”.

La Ilustración es el movimiento literario y político del siglo XVIII, que tenía como ideales fundamentales a la razón, el progreso, la naturaleza y la felicidad. En el marco del pensamiento ilustrado se destacaron Montesquieu, Voltaire y Rousseau por su pensamiento político; en el campo económico se manifiestan los modelos del mercantilismo, la fisiocracia, y el liberalismo. 

 

EL ABSOLUTISMO EN EUROPA.

 

Durante el siglo XVI surge en occidente le Estado Absolutista. Engels señala que las monarquías eran el producto de un equilibrio de clase entre la vieja nobleza feudal y la nueva burguesía urbana, para el autor es la época en que la nobleza debió comprender que su dominio social había terminado. Este sistema se sustentaba esencialmente en la nobleza, que continuaba siendo el grupo dominante, propietario de la mayoría de las tierras y detentador de cargos y privilegios. La burguesía, a pesar de su enriquecimiento, carecía de influencia política y permanecía marginada de los círculos de poder.

Marx afirmaba que las estructuras administrativas del nuevo Estado absolutista eran un instrumento burgués. Se introdujeron el ejército y una burocracia permanente, un sistema nacional de impuestos, un derecho codificado y los comienzos de un mercado unificado.

Para Perry Anderson el absolutismo fue un aparato reorganizado y potenciado de dominación feudal, eran instrumentos modernizados para el mantenimiento del dominio nobiliario sobre las masas rurales.

Las principales características del absolutismo son: en lo político, la monarquía absoluta fortalecidas tras las guerras de religión; en lo económico se desarrolla el mercantilismo, la riqueza depende de los metales preciosos; en cuanto a la sociedad, predomina la aristocracia pero se desarrolla la burguesía; en lo espiritual se observa la secularización, imponiéndose el racionalismo y el empirismo; en lo cultural se manifiesta el Barroco.

 

El rey absoluto se caracterizaba por: poseer un título hereditario, no someterse a la autoridad universal, defender los intereses del estado con criterio racional. La voluntad real era la ley, tenía la libertad de derogar, modificar y crear leyes; podía declarar la guerra o la paz, acuñar monedas e imponer impuestos. Los súbditos debían obediencia incondicional. El rey se identificaba con el Estado y gobernaba sin los organismos parlamentarios. Para ejercer el control eran utilizadas dos herramientas: la burocracia y el ejército permanente. Los estados eran máquinas construidas para el campo de batalla; el primer impuesto a nivel nacional en Francia, la Talla Real, se recauda para financiar las primeras unidades militares regulares de Europa.

Por su parte la burocracia era tratada como una propiedad vendible a individuos privados, el modo de integración de la nobleza fue la adquisición de cargos. Los pobres vieron como la transición de las prestaciones en trabajo a las rentas en dinero vino acompañada por la aparición de los impuestos reales para financiar la guerra.

 

Teorías del absolutismo:

Las teorías del poder soberano: Juan Bodino, autor de La República, define la monarquía como el poder supremo sobre los súbditos, el rey es la única fuente de derecho, es responsable ante Dios y está sometido a principios morales.

Teorías del derecho divino: Bossuet en Francia sostenía que Dios escogía a los reyes para que mantuvieran la paz y la justicia por lo que debían ser respetados y venerados. Es beneficioso para el Estado que todo el poder se concentre en una sola persona.

Raciocinio: Tomás Hobbes en el Leviatán decía que el hombre siempre hacía guerra contra todos, y para acabar esto prefieren  renunciar a su libertad y dar todo sus derechos a un monarca absoluto.

 

El mercantilismo: con la disminución del oro y la plata de América disminuye la cantidad de monedas en circulación y se estabilizan los precios. Como se obtienen menos ganancias los particulares están menos dispuestos a invertir en negocios y el Estado interviene más en la vida económica. La finalidad de la actividad económica en el mercantilismo es adquirir metales preciosos, por la explotación de minas propias o la venta de mercancía. Esto es porque las monedas de oro y plata se convierten en símbolo de prosperidad, la riqueza del un país depende de los metales preciosos. El Estado tendía a explotar directamente las minas por ser más barato. Un sistema aduanero proteccionista s el que protege los aranceles y productos nacionales evitando también la exportación de materias primas. Para que haya más exportación se apoya a la agricultura por el mercado interno y desarrollo de la industria.

 

EL ABSOLUTISMO FRANCÉS.

 

Perry Anderson señala que el proceso de construcción del absolutismo francés fue una progresión “convulsiva” hacia un estado monárquico centralizado, interrumpido por las grandes rupturas: “Guerra de los Cien Años” (siglo XV), las Guerras de Religión (siglo XVI), y la Fronda (siglo XVII).

Durante la Guerra de los Cien Años se puso en escena el ejército regular pagado, para sustentarlo fue necesario la aplicación de la “taille royale” (1439). Autores como Le Bret, justifican las imposiciones fiscales como una necesidad consecuencia de la guerra que obligaba al rey a utilizar el poder absoluto para recaudar. Se desarrollaron los parlamentos locales pero carecieron de poder. La producción fiscal descendió y se recurrió a la venta de bonos públicos (1522) para mantener confortable el tesoro real.

La lucha entre los hugonotes y la Santa Liga, fue el escenario donde se fundieron todos los conflictos políticos internos. Cuando el sur cayó ante los protestantes, los impuestos recayeron sobre las ciudades del norte. El sucesor de la Corona, Enrique de Navarra, se convierte al catolicismo y establece el poder real en París. El Edicto de Nantes dio a protestantismo una autonomía regional limitada.

En 1604 se introduce la “Paulette”, venta de cargos en el aparato del Estado, hereditarios al cambio del pago de un porcentaje anual sobre su valor de compra. Durante esta época Richelieu comienza a construir un aparato administrativo racionalizado, además se creó el sistema de intendentes.

La situación se agravaría con la participación en la Guerra de los Treinta Años, como consecuencia la carga fiscal aumentó y recayó sobre los pobres.

 

La Fronda fue el punto más alto de las rebeliones, en la que algunos sectores de la alta nobleza, de la magistratura de los titulares de cargos y de la burguesía municipal utilizaron a las masas para sus propios fines contra el estado absolutista.

Ernest Lavisse la denomina como “un juego abominable”; Madelín como “una revolución fracasada”; el duque de Rochelfoucald como “una triste farsa”. La Fronda se convirtió en extenso y destructivo conflicto (1648-1653), que produjo una guerra civil.

Para Benassart, la Fronda es la suma de descontentos más que de revolución, termina en medio del cansancio general con el triunfo de la autoridad monárquica. El autor señala la división en dos etapas, la primer Fronda es  parlamentaria, y la segunda Fronda de los príncipes.

 

Tras controlar los levantamientos populares, la autoridad real y el poder ejecutivo se reunieron en un único soberano; los parlamentos fueron silenciados (1673); la alta nobleza fue obligada a residir en Versalles (1682); la maquinaria central del poder real fue concentrada, racionalizada y ampliada sin la resistencia de la aristocracia. Se promovió el comercio y el sistema mercantilista que provocó conflictos con otros países, por ejemplo Holanda.

La derrota final de Luis XIV se debió al cambio de la posición de Francia dentro del sistema político europeo.

 

El reinado de Luis XIV.

Richelieu murió en 1642 y Luis XIII en 1643, dejando el trono a su hijo de cinco años, Luis XIV. El protegido y sucesor de Richelieu como primer ministro, el cardenal Giulio Mazarino, continuó la política de su predecesor, culminando de forma victoriosa la guerra con los Habsburgo y derrotando, en el interior, el primer esfuerzo coordinado de la aristocracia y la burguesía para invertir la concentración de poder en el rey realizada por Richelieu.

En 1648, el Parlamento de París, en alianza con los burgueses de la ciudad, protestó contra los elevados impuestos y, con el apoyo de los artesanos, hicieron estallar una rebelión contra la Corona, denominada La Fronda. A pesar de esto, la Fronda fracasó en su intento de impedir la centralización del poder y, hasta la década de 1780, los estamentos privilegiados no desafiaron de nuevo a la autoridad de la Corona.

A la muerte del cardenal Mazarino en 1661, Luis XIV anunció que en lo sucesivo él sería su propio primer ministro. Durante los siguientes 54 años, gobernó Francia personal y conscientemente, y se estableció a sí mismo como modelo del monarca absolutista que gobernaba por derecho divino.

 

A principios de su gobierno en solitario, Luis XIV estableció la estructura del Estado absolutista. Organizó un número determinado de consejos consultivos y, para ejecutar sus instrucciones, los dotó de hombres capaces y completamente dependientes de su persona. La demanda de los parlamentos provinciales de un veto sobre los decretos reales se silenció totalmente. Los nobles potencialmente peligrosos, por ser descendientes de la antigua nobleza feudal, quedaron unidos a la corte a través de cargos prestigiosos pero de carácter ceremonial, que no les dejaban tiempo libre para su actividad política. La burguesía se mantuvo políticamente satisfecha con la garantía del orden  interno que le ofrecía el gobierno, el fenómeno activo del comercio y la industria y las oportunidades de hacer fortuna explotando los gastos del Estado.

                El rey, gracias al poder de nombrar a los obispos, consiguió un dominio firme sobre la jerarquía eclesiástica. El monarca gobernaba como representante de Dios en la tierra, y la obediencia del clero le proporcionó la justificación teológica de su derecho divino. Un movimiento disidente, el jansenismo,  que se desarrolló en el siglo XVII, constituyó una amenaza política por el énfasis que daba a la supremacía de la conciencia individual, por lo que Luis luchó contra él desde sus comienzos.

El gran palacio que construyó Luis XIV en Versalles fue, y sigue siendo, incomparable en tamaño y en magnificencia, un monumento de la arquitectura, pintura, escultura, diseño interior, jardinería y tecnología constructiva de Francia. Luis XIV fue un destacado mecenas de las artes. Intentó elevar el nivel cultural mediante la fundación de la Academia de Bellas Artes y la Academia Francesa en Roma; además, ayudó a los autores con aportaciones económicas y fomentó sus trabajos, nombrando a un supervisor de música para elevar la calidad de las composiciones y de los conciertos. Creó también la Academia de Ciencias.

                El ministro de finanzas, Jean Baptiste Colbert, fue el gran exponente de la era del mercantilismo. Subvencionó a la industria, estableció aranceles para eliminar la competencia exterior y controles de calidad en la producción industrial, desarrolló mercados coloniales que fueron monopolizados por los comerciantes franceses, fundó compañías comerciales ultramarinas, reconstruyó la Armada y, en el interior, construyó carreteras, puentes y canales.

                Antes de finalizar su reinado, los gastos de la guerra habían arruinado la mayor parte del trabajo de Colbert en el ámbito económico y, en 1685, el rey asestó un golpe a la débil economía del Estado al revocar el Edicto de Nantes. Convencido de que la mayoría de los hugonotes se habían convertido al catolicismo, prohibió el culto público protestante, los predicadores fueron expulsados del país y se destruyeron sus centros de reunión. A pesar de la amenaza de elevadas multas, entre 200.000 y 300.000 hugonotes abandonaron Francia; la mayoría eran artesanos especializados, intelectuales y oficiales del ejército; en definitiva, valiosos súbditos que Francia no podía permitirse el lujo de perder.

                Luis condujo a su país a cuatro guerras costosas. En todas ellas continuó la política de contener y reducir el poder de los Habsburgo, extender las fronteras francesas hasta posiciones defendibles y conseguir ventajas económicas. Su ministro de Guerra, el marqués de Louvois, organizó un poderoso ejército de 300.000 hombres entrenados, disciplinados y equipados. En 1667, el monarca empleó ese ejército para hacer valer su reclamación (basada en su matrimonio, en 1660, con María Teresa, hija del rey Felipe IV de España) sobre los Países Bajos españoles. Una hostil alianza  de poderes marítimos le indujo a negociar un compromiso de paz en 1668. La recompensa francesa fueron once fortalezas en la frontera nororiental.

En 1672, las consideraciones económicas y estratégicas llevaron a Luis a atacar las Provincias Unidas (parte de los Países Bajos no sujeta a dominación española), donde pronto se enfrentaría no sólo con los holandeses, sino también con una poderosa coalición. Francia consiguió tras la Paz de Nigema (1678), que puso fin a la guerra, el Franco Condado en la frontera oriental y una docena de ciudades en el sur de los Países Bajos.

 

Carlos II, rey de España, no tenía heredero directo por lo que antes de su muerte designó como su sucesor al trono al nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou. Los otros estados europeos temieron las consecuencias de la gran extensión del poder de los Borbones que esto generaría, y se unieron para evitarlo. La guerra de la sucesión española duró trece años y finalmente se coronó a Felipe V.

La guerra, el frío del invierno y una mala cosecha, provocaron en Francia numerosas revueltas por la falta de alimentos y en demanda de reformas. Una epidemia de viruela acabó con la vida de tres herederos al trono, dejando como único superviviente por línea directa a un biznieto de Luis, de 5 años de edad. El rey muere en Versalles el 1º de setiembre de 1715, tras 73 años de reinado.

 

EL ABSOLUTISMO PARLAMENTARIO EN INGLATERRA.

 

La monarquía medieval más fuerte de occidente produjo el absolutismo más débil y de más corta duración.

La primera centralización administrativa del absolutismo había generado una clase noble muy reducida y unificada regionalmente sin magnates territoriales. Las ciudades gozaron de privilegios comerciales, pero no de la autonomía; lo eclesiásticos no dispusieron de enclaves señoriales consolidados. La monarquía evitó así los peligros para establecer un gobierno unitario, el resultado fue la centralización del poder real y de la representación nobiliaria dentro del sistema político medieval.

La administración y la autoridad real no tuvieron equivalente en Europa, al poder personal del monarca le siguieron las tempranas instituciones colectivas de la clase feudal: los parlamentos. Eran a la vez instituciones únicas y entremezcladas, sólo había una asamblea que coincidía con las fronteras del propio país, no varias de carácter provincial; y dentro de las asambleas no existía división entre nobles, clérigos y burgueses; en ellas estaban representados los caballeros y las ciudades junto a los barones y los obispos.

El sistema bicameral de Lores y Comunes fue una evolución posterior, que dividió al Parlamento según una división interclasista dentro de la nobleza.

Otro rasgo del feudalismo inglés fue la insólita fusión entre la monarquía y la nobleza en el plano judicial y administración local. No contaba con un ejército permanente en la Guerra de los Cien Años, sino que lucharon compañías contratadas, reclutadas para la monarquía por los grandes señores sobre la base de contratos en dinero.

El penoso resultado del colapso final del poderío inglés en Francia fue el estallido de la Guerra de las Rosas en Inglaterra, cuando la autoridad real ya no pudo mantener unida a la alta nobleza la maquinaria de guerra se volvió hacia el interior.

El reinado de Enrique VII preparó la aparición de una “nueva monarquía” en Inglaterra, durante su gobierno desechó el Parlamento, el gobierno monárquico centralizado se ejercía a través de una camarilla de consejeros personales y de hombres de confianza del rey. Enrique VIII heredó un poderoso ejecutivo y una hacienda próspera, pero la crisis de 1527-1528, provocado por la decisión del rey de divorciarse de su esposa española y el consiguiente punto muerto con el papado. El monarca convocó el Parlamento para enfrentarse al papado, para promover el nuevo proyecto de matrimonio necesitaba el apoyo de la clase territorial y para conseguir la aprobación de la incautación política de la Iglesia por el Estado en Inglaterra. Esta rehabilitación de una institución olvidada no significó un debilitamiento del poder real, sino un nuevo impulso para realizarlo. La autoridad real se fortaleció al recibir el control de todo el aparato eclesiástico de la Iglesia, el Estado disolvió los monasterios y expropió sus grandes riquezas territoriales.

 

Al comenzar el siglo XVII el equilibrio de fuerzas entre Francia, España e Inglaterra se había transformado por completo; franceses y españoles tenían ejércitos permanentes. En el momento de la transición hacía la “nueva monarquía” a Inglaterra no le era necesario ni posible construir una maquinaria militar comparable a la de sus rivales. En el marco de aislamiento de Inglaterra se produjo una desmilitarización prematura de la clase noble, en tiempo de Isabel I se ha calculado que sólo la mitad de la aristocracia tenía experiencia bélica, se habían convertido hacia la actividad comercial. Bajo este reinado se va dar la transformación militar hasta transformarse Inglaterra en la dueña de la flota más poderosa de Europa, la seguridad de la isla quedó garantizada y se echaron los cimientos  de un futuro imperial.

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EL BATLLISMO: José Batlle y Ordóñez

EL BATLLISMO: José Batlle y Ordóñez

 

                Hijo de Lorenzo Batlle y Amalia Ordóñez, su padre fue presidente entre 1868 y 1872. Asume la presidencia con 47 años y una gran experiencia política y periodística; predicaba  a favor de la transformación de los partidos políticos. Su ideología pasaba por el racionalismo espiritualista, proponía el desarrollo integral del hombre y de una sociedad igualitaria.

                Los jóvenes universitarios que hacia 1872 crearon el Club Racionalista, lo hacían desde un espiritualismo centrado en el deísmo clásico de la religión natural, rechazando expresamente las ideas de la encarnación de dios, de la existencia de un orden natural inaccesible a la razón, de la divinidad de los Evangelios, el pecado original y la eternidad de las penas, según señala Javier Vázquez.

                Vázquez sostiene que Batlle y Ordoñez recibió la influencia de la obra del filósofo alemán Karl Krause a través de su amigo y mentor Prudencio Vázquez y Vega, de éste asimilaría la crítica a la religión organizada; pero en determinado punto las ideas de Batlle se separaron debido a la influencia de la lectura del Curso de Derecho Natural de Heinrich Ahrens: “En esta gran obra –escribía muchos años después en la portada de un ejemplar del libro- he formado mi criterio sobre el derecho y ella me ha servido de guía en mi vida pública”.

Señala Javier Vázquez, que sin perjuicio de calificar a las doctrinas socialistas y comunistas como “aberraciones en el progreso de la filosofía del derecho”, se observa allí que “la situación de los trabajadores como simples asalariados respecto de los capitalistas y empresarios, solo responde de este modo muy imperfectamente a la idea de justicia”, por lo que “el derecho debe tender a asegurarles una participación análoga en los productos de una empresa. Además, el estado en que se encuentre hoy frente a los patrones constituye, aunque en firma más suave, el último escalón en los grados de sujeción y de dependencia de una clase de hombres hacia otros que disponen principalmente de los instrumentos de trabajo […], de que tienen necesidad los primeros”.

                José Batlle  y Ordóñez había, para comienzos de 1900, proyectado su carrera política desde el su diario “El Día” y del seno del Partido Colorado; dentro del cuál debió tejer de gran manera las estrategias para satisfacer su deseo de ser nombrado como presidente. Carlos Machado señala que el acuerdo desarrollado por el coloradismo para sostener a Batlle con sus votos fue tejido cuidadosamente; “fue una elección concertada entre bastidores y mediante minicomromisos”

Señala Vázquez, que Barrán y Nahúm se preguntan “¿cómo pudo el partido Colorado elegir a Batlle, resistido por los blancos, los uruguayos enriquecidos y los inversores extranjeros, por representar la guerra y un salto en el vacío en la condición social y económica del país? ¿Y repetir todavía la experiencia, con el personaje ya más definido, en 1911? Estos autores plantean la hipótesis de la autonomía relativa del sistema político uruguayo con respecto a los grupos de poder económico

 

                Durante su primer gobierno intentó consolidar el Poder Ejecutivo, reivindicando la autoridad para nombrar los gobiernos departamentales, esto dio origen en enero de 1904 a la guerra civil iniciada poa Aparicio Saravia. Batlle había sostenido que era “era necesario lograr la reconquista de los departamentos y el fin del Estado anormal…”.  El grupo revolucionario contaba con 15 mil hombres que luchaban bajo el lema “aire libre y carne gorda”, lo cual expresaba los motivos políticos y sociales. Con respecto a lo anterior un importante estanciero de apellido Mongrel estimaba que “que es una huelga armada de protesta de los desgraciados…”  y agregaba que “el problema político es un problema económico”. A su vez Machado grafica la situación citando las declaraciones del Sargento Massioti, comisario en la 3ª Sección de Cerro Largo, en las que explicaba que la miseria rural se debía “al monopolio de las tierras, dedicadas exclusivamente a la ganadería, que no deja resultados sino para el gran propietario…” . Por su parte el ejército gubernista contaba con 30 mil soldados, con armas modernas (cañones Krupp, ametralladoras Maxim) y utilizó los ferrocarriles y telégrafos para su despliegue táctico. La guerra culminó el 1º de setiembre de 1904 cuando Saravia fue herido, falleciendo 10 días después.

                El 24 de setiembre se acordó la Paz de Aceguá, no fijaba la coparticipación política, sí otorgaba la amnistía a los revolucionarios y establecía el compromiso de reforma constitucional. El triunfo reforzó la idea del presidente de realizar un “gobierno de partido”, se tradujo en una reforma que aumentaba el número de diputados, pero las minorías debían obtener más votos para acceder a los escaños.

También se transformó la ciudadanía mediante la habilitación del voto universal masculino. En las elecciones de 1910 hacen aparición nuevos partidos: el Partido Socialista y la Unión Cívica (partido católico).

 

El impulso reformista.

                Durante el gobierno batllista se desarrolló un importante intervencionismo estatal en la economía, a través de: la inversión en empresas de bienes y servicios, el control de la moneda y el crédito, fijación de algunos precios y salarios. También existía la idea de un “Estado Providencia” que se anticipara a los conflictos sociales y oficiara como árbitro.

Utilizó el aparato estatal para promover el desarrollo industrial urbano.

                Buscó obtener las ganancias de las empresas para el país y controlar los servicios esenciales a través del proceso de nacionalización y estatización de los servicios públicos. En ese ámbito se creó el Banco de Seguros del Estado (1911) y la Administración de tranvías y ferrocarriles del Norte (1915), pero las presiones extranjeras no le permitieron establecer un monopolio estatal. Además se crearon por ley el Banco de la República (1911) y el Banco Hipotecario del Uruguay (1912); el primero había sido creado en 1896 pero ahora se eliminó la posibilidad de que parte de sus acciones se integraran con capitales extranjeros, tenía el monopolio en la emisión de moneda y una política de créditos que promovieran el desarrollo de determinadas áreas.

                En 1912 se dispuso el monopolio en la energía eléctrica (Usinas Eléctricas del Estado). Ante la imposibilidad de controlar las empresas británicas de ferrocarriles desarrolló la construcción de una red vial, abriendo e mercado al automóvil y el portland, de producción estadounidense. En 1916 inicia las actividades la Administración Nacional del Puerto de Montevideo, sin establecer un monopolio.

                También en 1912 se aplicó una ley de carácter proteccionista que gravaba  las importaciones de bienes manufacturados y liberaba las de la maquinaria industrial. Ese mismo se año se creó el Instituto de Geología y Perforaciones, el Instituto de Química y el Instituto de Pesca. También se propició la instalación de frigoríficos mediante la exención de impuestos.

Se motivó la transformación de la explotación rural y se realizó una reforma fiscal. Se buscó la tecnificación de la explotación agropecuaria con el desarrollo de carreras de veterinaria y agronomía, así como el Instituto Fitotécnico y Semillero Nacional (1911). Además el batllismo veía en la expansión de la actividad agrícola efectos políticos y sociales: contribuiría a la “pacificación”, eliminación de las tensione, generar trabajo y formar un grupo de pequeños y medianos productores que hicieran de contrapeso a los grandes hacendados, es en ese ámbito que surge en 1915 la Federación Rural.

                Otro aspecto importante de la obra del batllismo está vinculada con la educación, triplicándose la cantidad de escuelas públicas, la alfabetización en 1920 duplicaba los índices brasileños y superaba a Argentina. Se dispuso la creación de liceos en las capitales departamentales y se creó la Sección Secundaria y Preparatoria exclusiva para mujeres. Se promovieron nuevas carreras en pos del progreso del país como son Comercio (1903), Agronomía y Veterinaria (1906).

En 1910 se había creado la Asistencia Pública Nacional para garantizar a toda persona la asistencia gratuita del Estado.

Se tomaron medidas para incrementar el turismo a través de la creación de hoteles y casinos.

 

Legislación social.

 

                La mayor realización fue la aprobación de la “ley de 8 horas” (1915), que generalizó un derecho y contribuyó a generar nuevos puestos de trabajo, pero no regía para peones rurales, el servicio doméstico y los choferes; y había excepciones para frigoríficos, ferrocarriles y empresas navieras.

                “en líneas generales, puede señalarse que la estrategia de desarrollo apuntaba a tres grandes metas:

  • Diversificar y modernizar la estructura productiva, promoviendo la industrialización y la expansión agrícola…
  • Nacionalizar la economía, reduciendo de esa forma la exposición a los vaivenes del comercio internacional, y reteniendo una mayor parte de los recursos generados en el país…
  • Redistribuir el ingreso, elevando el poder adquisitivo de la población, ampliando el mercado interno, y universalizando el acceso a ciertos bienes y servicios…”

(M. Bertino, R. Bertino, H. Tajam, J. Yaffé)

El proyecto de ley estuvo acompañado por un mensaje de Batlle en el que establecía que : “Hay que reconocer al obrero, y, en general, a todos los hombres de trabajo, miembros y factores importantes de una sociedad civilizada, el derecho a la vida de la civilización, a la vida del sentimiento, de las afecciones y de la familia, de la sociedad, y por tanto, el derecho de disponer de tiempo indispensable para participar de esos bienes. Cuando hayan destinado a la alimentación y al reposo de su organismo el tiempo necesario, todavía deben disponer de alguno más para hablar con sus amigos, para armonizar ideas con sus esposas, para conocer y acariciar a sus hijos y para extender su cultura moral y espiritual”.

La reforma política.

                El Batllismo se caracterizó por impulsar un gobierno de partido, luego de concluir la reforma de los mecanismos para aprobar una nueva Constitución, el presidente publicó su proyecto de un Poder Ejecutivo colegiado, integrado por nueve miembros, renovado uno cada año; para que la oposición lograra la mayoría en el órgano colegiado debía ganar las elecciones consecutivamente durante cinco años.

La resistencia no solo partía del Partido Nacional, sino que también del interior del Partido Colorado, produciéndose la escisión que dio origen el Partido Colorado “Gral. Fructuoso Rivera”, el riverismo, encabezado por Pedro Manini Ríos.

                Carlos Machado estima que existieron tres limitaciones que le sirvieron de freno al plan reformista de Batlle y lo condenaron en su proyección: la vinculación partidista con el coloradismo más conservador, los cortos alcances de las soluciones agrarias propuestas, y la penetración económica de los inversionistas y los prestamistas norteamericanos, con sus implicancias políticas obvias.

                El 30 de julio de 1916 se celebraron las elecciones, siendo las primeras con voto secreto, habilitación a los analfabetos e implementación de fórmulas que se aproximaban a un reparto proporcional de los escaños según el caudal electoral. El batllismo obtuvo el 40,52% de los votos,  los cuales se le sumó el 1,09% de los socialistas; fueron derrotados por la alianza anticolegialista (blancos y Unión Cívica) que sumaron un total de 58,12% de los sufragios.

Ante los resultados adversos recibidos en las elecciones, el presidente de la República, Feliciano Viera, acusó recibo de la necesidad de “hacer un alto” en las reformas.

 

Bibliografía:

FREGA, ANA. Historia del Uruguay ene l siglo XX (1890-2005): “Evolución histórica del Uruguay en el siglo XX”. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo. 2008.

VÁZQUEZ, JAVIER. Batlle y Ordóñez: democracia y reforma del Estado. Ed. Banda Oriental. Montevideo. 2012

MACHADO, CARLOS. Historia de los orientales. Ed. Banda Oriental. Montevideo. 1972.

 

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URUGUAY SOPORTÓ EN EL 2002 UN AÑO DURÍSIMO EN EL PLANO ECONÓMICO, SOCIAL Y POLÍTICO.

ANUARIO 2002 – Diario El País

2002: el colapso del Estado

El estado uruguayo cerró el 2002 sufriendo todavía una severa crisis económica que debilitó profundamente al sistema financiero, contrajo por cuarto año consecutivo la producción, elevó la inflación a un porcentaje aproximado del 25%, y a niveles históricos, algunos indicadores sociales como el desempleo, que trepó a 19,8% en noviembre pasado.

De hecho, ciertos aspectos de la crisis arrastran su solución definitiva a este entrante 2003. En el plano económico, uno de los desafíos del gobierno será la restauración plena del sistema financiero. El Parlamento acaba de aprobar una ley que fusiona en una, tres de las cuatro instituciones bancarias que permanecen inactivas desde agosto. Asimismo, aún se espera por la solución definitiva del Banco de Crédito (la otra institución suspendida) en la cual se está negociando desde setiembre con el accionista por ahora minoritario Saint George Ltd.

Según las previsiones del equipo económico de gobierno, la reapertura del Crédito se hará efectiva a fines de enero y el Nuevo Banco Comercial estaría en funcionamiento a mediados de febrero, con 750 funcionarios y un capital inicial de 190 millones de dólares. A partir de entonces, su futuro es incierto y depende principalmente de la restauración de la confianza en el sistema.

Los últimos datos en cuanto al monto de los activos ingresados al sistema bancario parecen ser buenos indicadores. Después de nueve meses de caída, lo que significó el alejamiento del sistema financiero del 45% de sus depósitos, en los meses de octubre, noviembre y diciembre los depósitos aumentaron en más de 300 millones de dólares, cifra que podría indicar un retorno progresivo de la confianza.

Otro desafío que debe enfrentar el Estado está dado por las fórmulas que adopte para reactivar la producción en el país, que viene cayendo ininterrumpidamente desde 1999 y que en 2002 registró un descenso cercano al 10% con respecto al año anterior. La tarea no será sencilla si se considera que el crédito a la producción es, en estos momentos, muy limitado y que el endeudamiento en los sectores productivos está trabando nuevas inversiones.

El Estado espera que el sector exportador sea quien lidere la reactivación. Con la libre flotación de la moneda (adoptada por el gobierno a fines de junio), lo que implicó una devaluación del peso cercana al 100% en el año, los productos nacionales han mejorado su competitividad en la región. De manera que, aunque el 2002 cierra con una baja de la exportaciones en comparación con el año anterior, algunos sectores, como el cárnico, registran ya importantes mejorías.

En ese contexto, el gobierno se ha comprometido con el FMI a reducir su déficit fiscal a la mitad, es decir a un 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2003. Por tal motivo, el Poder Ejecutivo ha iniciado ya un nuevo recorte de gastos con la Rendición de Cuentas puesta en vigencia el 1° enero. Entre otras medidas, se instauró un incentivo jubilatorio para los empleados públicos mayores de 60 años, se fusionaron oficinas públicas, uniformizaron el horario de las oficinas del Estado y prohibieron a priori la realización de horas extras.

Los vencimientos de deuda pública a pagar por el Estado en el año ascienden a unos 2.000 millones de dólares, a los que habrá que sumar los intereses de los distintos títulos y préstamos. Sobre estos compromisos, los responsables del gobierno dijeron que no habrá mayores problemas para cumplir.

Incertidumbre en el plano político

En el aspecto político, será necesario esperar para ver cómo actúa el Partido Nacional (PN) en el ámbito parlamentario para poder asegurar la gobernabilidad.

A lo largo del 2002, los blancos dieron reiteradas señales de su posterior alejamiento de la coalición de gobierno, lo que finalmente sucedió en noviembre pasado.

En enero, cuando el ministro de Economía del momento, Alberto Bensión, anunció la aceleración de la pauta devaluatoria, el PN dijo no haber sido consultado sobre la medida. Cuatro meses más tarde, mientras el equipo económico de gobierno preparaba un duro ajuste fiscal, también hubo fricciones y condicionamientos para que la ley impositiva tuviera el apoyo de los blancos y pudiera aprobarse así en el Parlamento. Y en julio, dos semanas después de que Bensión decretara la libre flotación del peso, los blancos le retiraron el apoyo, lo que le costó el cargo al ministro.

Paralelamente a todos estos episodios, en el seno del Partido Nacional cobraba cada vez más fuerza la posición de retirar los cinco ministros de la colectividad y poner fin así a la coalición iniciada en el 2000 con el mandato del presidente Jorge Batlle. Eso fue lo resuelto el 3 de noviembre por la mayoría de los convencionales blancos.

Igualmente, el distanciamiento no ha significado hasta al momento graves problemas de gobernabilidad, ya que en general, los grandes proyectos legislativos han contado con el apoyo del Partido Nacional. Sin embargo, como advirtió el politólogo Eduardo González al suplemento Que pasa de El Pais, este año “es preelectoral: con o sin campañas visibles, las fracciones y precandidaturas deberán desarrollar sus estrategias lo cual normalmente dificulta la generación de acuerdos políticos”.

Pese a la crisis, el 2002 cierra en calma social

El 2002 se cierra con un desempleo cercano al 20% (récord histórico) y con una caída del poder adquisitivo del salario de un 19%. De este último indicador es responsable principalmente la devaluación de la moneda que en el año ascendió casi al 100%, lo cual disparó la inflación a un 25%: porcentaje que no fue equilibrado con una suba salarial.

Por su parte, el número de habitantes de los asentamientos irregulares llegó a 200.000 y fueron 250.000 las personas que asistieron a los comedores y merenderos públicos. La emigración llegó también a picos históricos. Según cifras estimadas, unos 58.000 uruguayos resolvieron abandonar el país en el 2002, prácticamente la misma cantidad de los nacimientos que se registran en un año, de modo que seguramente la población se redujo en el 2002.

A pesar de esta adversidad en el plano social, no hubo en el año episodios graves de agitación. Quizás el punto más crítico se registró a fines de julio y principios de agosto, en pleno feriado bancario, cuando algunos comercios de Montevideo fueron saqueados, y los “caceroleos” eran cada día más frecuentes.

Antes, a mediados de abril, tuvo lugar el acto de protesta más significativo del año cuando la llamada Concertación para el Crecimiento llamó a una marcha hacia el Obelisco de Montevideo. Allí, el actor Delfi Galviati leyó una proclama que reclamaba un cambio en la política económica. Esta convocatoria fue fundamentalmente apoyada por el PIT – CNT y la Federación Rural, aunque también contó con el apoyo de otros sectores del empresariado.

De todos modos, el 2002 se cerró con calma social. En general, el Estado y las empresas pudieron cumplir con los aguinaldos y no se registraron grandes conflictos a nivel gremial.

Una crónica de la crisis

Desde el inicio del año, ciertos episodios se presentaban ya como señales de un año crítico.

El 2 de enero, el flamante presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, anunció que el país ponía fin a la convertibilidad (1 peso = 1 dólar) y que la moneda flotaría libremente. Para contrarrestar esta medida, que significó una abrupta devaluación del peso argentino, el gobierno uruguayo amplió la pauta devaluatoria (el ancho de la “banda de flotación”) del peso uruguayo de un 6 a un 12%. La decisión fue anunciada por el ministro de Economía de entonces, Alberto Bensión, el cinco de enero.

Paralelamente, el gobierno procuró mantener el déficit fiscal en niveles que permitieran un acceso fluido al crédito internacional. La primer medida del año en este sentido fue la implementación en febrero de un ajuste fiscal que significó básicamente un leve aumento del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) y una rebaja en el gasto público.

Tres meses más tarde quedó en evidencia que este primer ajuste no alcanzaba. A mayo del 2002, el déficit alcanzaba al 4% del PBI y la meta del equipo económico era reducirlo al 2,5 %. Esta situación hizo que se aprobara un nuevo, y más duro, ajuste fiscal que fundamentalmente aumentó el IRP entre un 1 y un 20%, según el salario a gravar.

Cae el sistema financiero

La crisis de confianza que luego sumiría al sistema financiero en una severa crisis empezó desde temprano en el año a dar sus primeras señales.

A mediados de enero, el Banco Galicia -institución que fundamentalmente poseía activos de ciudadanos argentinos- tuvo serios problemas de liquidez y fueron intervenidas sus actividades por el Banco Central. Éste fue el primer banco que sucumbió frente a la crisis.

Unas semanas más tarde, a principios de febrero, fueron denunciadas una serie de acciones fraudulentas en el Banco Comercial. Sus directores, los hermanos Carlos y José Rohm desviaron de la institución unos 250 millones de dólares.

Pese a que al Estado y los accionistas internacionales procuraron minimizar los daños capitalizando al Comercial con 133 millones de dólares, estos episodios contribuyeron a que la fuga de depósitos del sistema financiero continuara su ritmo. De hecho, a mediados de año se había retirado del sistema financiero una cifra cercana al 40% de los depósitos (con respecto a finales del 2001).

La pérdida de confianza en el sistema bancario, hija del “contagio” de la situación argentina y de las maniobras fraudulentas en el seno de las instituciones denunciadas públicamente, también repercutió negativamente sobre las reservas de activos del Estado uruguayo.

A finales de 2001, el Banco Central del Uruguay (BCU) contaba con más de 3.000 millones de dólares de activos de reserva. Un año más tarde, la cifra descendía a 777 millones. Fundamentalmente, este dinero se perdió en el respaldo al sistema financiero.

Devaluación del peso: 100% en el año

Mientras existió el control de la moneda (mediante la “banda de flotación”) hasta fines de junio, el BCU tuvo que intervenir repetidas veces en el mercado para mantener al peso en los márgenes deseables.

Éste fue uno de los motivos para la adopción, a finales de junio, de la libre flotación de la moneda, o sea la abolición del sistema de “banda”, ya que el Estado no podría seguir “atendiendo” a la moneda cuando por la puerta trasera los fondos se escapaban del sistema financiero.

La liberalización del peso a ley de oferta y demanda del mercado significó a fin de año una devaluación cercana al 100%, ya que en enero de 2002 la cotización del dólar se ubicaba en los $14, mientras al término del año, esta cifra casi se duplica.

Asimismo, el ajuste del tipo de cambio incidió para que los precios comenzaran a subir y la inflación cerrara el año con un alza cercana al 25%.

Otro motivo que explica la flotación del peso, (de hecho el más recurrido por los analistas) tuvo que ver con la competitividad de los productos nacionales en la región.

En el últimos años, los principales socios comerciales de Uruguay, Argentina y Brasil, habían devaluado sus monedas. Eso significaba que los productos uruguayos fueran más caros en dólares que los argentinos y brasileños. Por lo tanto, era muy difícil competir tanto en el mercado local como fuera de fronteras.

Por tal motivo, el sector exportador fue el que recibió mejor la noticia de libre flotación de la moneda. En aquel momento, el presidente de la Unión de Exportadores, Daniel Soloducho, opinó que “era ineludible que esto pasara (la flotación) ya que la situación de los vecinos no era confiable y, además, el gobierno estaba interviniendo en el mercado y de esa manera perdía reservas bancarias”.

En cambio, hubo otros sectores económicos, sociales y políticos que reaccionaron de modo negativo a la medida. Sucedía que la libre flotación iba a generar un aumento en la inflación y a su vez, iba a complicar a los deudores en dólares. A causa de este rechazo, el ministro Bensión perdió su cargo. Primero fue llamado a interpelación por el Frente Amplio y una semana más tarde, el Partido Nacional (por el momento miembro de la coalición de gobierno) le retiró el apoyo, lo que desencadenó finalmente la renuncia del secretario de Estado.

El día “D”: 30 de julio

El 24 de julio, dos días después de la renuncia de Bensión, asumió el nuevo equipo económico. El ministro de Economía fue el senador de la lista 15, Alejandro Atchugarry y el presidente del Banco Central, el economista Julio de Brun.

Éste último dijo a El PAIS meses más tarde de la asunción: “Yo asumí pensando que iba a tener por lo menos un par de meses para enderezar el rumbo de la nave. Y a los dos minutos comprendí que no había tiempo para nada”.

Apenas una semana después, el nuevo equipo económico de gobierno decretó un feriado bancario el 30 de julio. Días antes, fueron públicamente descubiertas una serie de fraudes en el Banco Montevideo – Caja Obrera, lo que finalmente desencadenó el procesamiento judicial de sus dueños, los hermanos Peirano. Estos episodios nuevamente agudizaron la tendencia de todo el año, es decir, el retiro de depósitos.

Fue entonces que el gobierno resolvió parar el sistema financiero y enviar una delegación a EE.UU. para negociar con el FMI un crédito de “salvataje”. “El nivel de reservas que teníamos al momento de entrar en el feriado bancario era el mínimo indispensable para respaldar los depósitos en cuenta corriente que tenía el Banco República y cumplir con los compromisos internacionales más próximos. Habíamos llegado al límite”, dijo respecto de esa situación de Brun.

La semana que permaneció el feriado bancario fue quizás el período de nerviosismo más intenso de todo el año. Mientras se esperaban noticias de EE.UU., algunos comercios de Montevideo eran saqueados y el Parlamento estaba obligado a aprobar en dos días una ley que reprogramara los vencimientos de los depósitos a plazo fijo de los bancos oficiales y creara el Fondo de Estabilidad del Sistema Financiero cuyo capital vendría en la medida que se llegara a un acuerdo con el FMI.

Finalmente, el 4 de agosto se llegó a un acuerdo con el organismo internacional, lo que permitió que el gobierno de EE.UU. enviara un avión con 1.500 millones de dólares (a modo de adelanto al crédito del FMI). El día anterior, el Poder Legislativo había aprobado el texto legal que reprogramaba a tres años la devolución de los depósitos a plazo fijo de los bancos República e Hipotecario, y creaba el Fondo de Estabilidad del sistema bancario.

El lunes 5 de agosto los bancos reabrieron, salvo cuatro instituciones privadas que fueron suspendidas: el Banco Comercial, el Banco Montevideo, el Caja Obrera, y el Banco de Crédito y la Cooperativa CAYCU. Ninguno de ellos contaba el capital suficiente como para retomar la actividad.

Igualmente, en el correr de los días fueron liberadas las cuentas a la vista (cuentas corrientes y caja de ahorros) de estos bancos y a partir de entonces se inició una camino de negociación para reabrir estas instituciones.

A recuperar el sistema

Para la reapertura de los cuatro bancos suspendidos, el primer paso adoptado por el gobierno fue la contratación de una empresa consultora que analizaría la viabilidad de salida en cada institución.

En setiembre y en octubre se multiplicaron los anuncios de propuestas de salida: accionistas internacionales interesados, la compra por parte de los ahorristas de parte de las acciones de cada banco e incluso, la formación de un banco de fomento municipal propuesto por el intendente de Montevideo, Mariano Arana. Éste fue el período de mayor incertidumbre, ya que en ninguna de estas direcciones hubo avances significativos.

Finalmente, un planteo de salida cobró fuerza: se fusionarían los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera, y el Banco de Crédito saldría por separado gracias al interés de uno de los accionistas, Saint George Ltd. (propiedad del grupo empresarial del reverendo sur coreano Sung Myung Moon), en capitalizarlo y el aporte de los ahorristas de la institución.

En noviembre, el presidente Batlle inició una carrera de contactos políticos para asegurarse que la salida tuviera un amplio respaldo legislativo. Luego de reunirse con el líder del Foro Batllista, Julio María Sanguinetti, con el presidente del directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle y con Tabaré Vázquez, líder del Frente Amplio, el presidente envío la iniciativa al Parlamento a principios de diciembre.

A pesar de las objeciones de algunos analistas económicos, el proyecto tuvo muy buena acogida en el Poder Legislativo y fue finalmente aprobado por todas las bancadas el 26 de diciembre.

Además de establecer la liquidación y posterior fusión de los tres bancos ya mencionados, el texto legal otorga al Banco Central poderes adicionales en el proceso de liquidación de las instituciones y genera una especie de seguro de paro para los trabajadores bancarios que queden fuera del sistema.

En principio, se prevé que el Nuevo Banco Comercial (producto de la fusión) trabaje con 750 funcionarios (unos 1.000 trabajadores menos de los que tenían el Comercial, el Montevideo y el Caja Obrera juntos) y que el Banco de Crédito deba negociar con sus trabajadores una reducción del personal para poder reabrir.

A partir de la promulgación de la ley y hasta el momento, continúan las negociaciones prácticas para la reapertura de los bancos, que se prevé tenga lugar en las próximas semanas. El Nuevo Banco Comercial, que contará con un capital inicial de 190 millones de dólares, trabaja en la unificación de las redes informáticas y negocia con la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) quiénes serán los funcionarios absorbidos.

Por otra parte, los ahorristas a plazo fijo, que contribuirán con un 30% de sus depósitos en la capitalización del nuevo banco, negocian con el BCU el pago de los intereses generados desde la suspensión hasta el momento y su participación en el control del nuevo banco.

En el Banco de Crédito, se están dando pasos similares. Los ahorristas contribuirán con un 20% de sus depósitos y la devolución del resto sería reprogramada en tres o cuatro años.

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La crisis, el autoritarismo, la dictadura, la resistencia y el retorno a la democracia (1967- 2004).

Las elecciones de 1967 dieron el triunfo a la fórmula colorada integrada por Oscar Gestido y Jorge Pacheco Areco. El 6 de diciembre, tras la muerte de Gestido, asume la presidencia Pacheco, su primera acción fue retirar la personería jurídica a diversos sectores de izquierda.

 

En 1968 se observaron todos los excesos, en lo económico el gobierno llevó al extremo la lucha contra la inflación. El presidente se rodeó de asesores que provenían de grandes grupos económicos y sin participación política previa.

Las repercusiones del “mayo francés” se observaron en el Uruguay a través del “mayo del 68”, se dieron manifestaciones estudiantiles contra la suba del boleto y demanda de mayores recursos para la enseñanza, se manifestaron a través de huelgas y paros, “manifestaciones relámpagos”, ocupaciones, “contracursos” y liceos populares. El gobierno respondió con medidas represivas que dejaban detenidos y heridos. El 13 de junio se decretaron “medidas prontas de seguridad”, se congelaron precios y salarios. A finales del año se estableció la Comisión Nacional de precios e Ingresos para “administrar la estabilización”.

 

Se utilizaron la Medidas Prontas de Seguridad como instrumento para gobernar por decretos, permitía prohibir el derecho a huelga y realizaciones sindicales; se aplicaron medidas que eran competencia del Legislativo como la injerencia en la enseñanza o la militarización de los funcionarios públicos.

En 1969 y 1970 se declaró el 2estado de excepción” para reprimir la actividad de la guerrilla.

Se violó la libertad de prensa a través de la censura, con clausuras y cierres de medios.

El gobierno de Pacheco permitió la politización de las funciones de las Fuerzas Armadas, pidiéndoles la represión de los conflictos y el mantenimiento de los servicios;  muchos altos mandos, entre ellos el general Líber Seregni, renunciaron ante la negativa a la represión.

 

Por su parte la organización tupamara había desarrollado una etapa de asaltos a instituciones financieras con el objetivo de obtener recursos y denunciar corrupción económica; y el secuestro de figuras del poder estatal (Pereira Reverbel, Gaetano Pellegrini Giampietro), se buscaba obtener información y financiación. Pero el 8 de setiembre de 1969 se da el intento de toma de Pando, apoderándose de la comisaría, el cuartel de bomberos y la central telefónica, se consideraba la primer demostración del poder militar tupamaro. Esta etapa se extiende hasta 1972 y en ella aumentan las acciones guerrilleras y se suman los asesinatos de Héctor Morán Charquero y Dan Mitrione.

 

La población vivía un fenómeno que impactaba y era aún más espectacular con las fugas carcelarias, en particular la de Punta Carretas en setiembre de 1971.

Los gobiernos de Pacheco y Bordaberry lejos estuvieron de negociar; mientras que la izquierda legal por momentos coexistía pacíficamente con la guerrilla y en ocasiones la criticaba.

En 1971 también se observa el surgimiento de grupos de extrema derecha que accionaban violentamente contra personas identificadas con la izquierda.

 

En 1971 se celebraron elecciones nacionales las que estuvieron marcadas por el voto obligatorio y la participación de los soldados, además de establecer el fin del bipartidismo. La unión de izquierdas en un frente programático (Frente Amplio) logró el apoyo del 18,28% de la ciudadanía, el éxito era consecuencia del descontento de la población y del proceso de debates que permiten la agrupación de los sectores. El gobierno estadounidense calificó al sector como el “enemigo” de cara a las futuras elecciones de 1976.

 

El triunfo electoral fue para la fórmula de la “Unión Colorada y Batllista”, Bordaberry – Sapelli. La reforma electoral promovida buscaba la relección de Pacheco no tuvo éxito. Wilson Ferreira Aldunate fue el candidato más votado pero la “ley de lemas” favoreció a los colorados; pero los resultados demuestran que la ciudadanía optaba por una posición de centro, entre el pachequismo y el Frente Amplio.

 

En 1972, luego de la tregua electoral, regresó la violencia política ejercida por los grupos de ultraderecha y los grupos paramilitares. La guerrilla tomó la ciudad de Soca y realizó secuestros y atentados. La situación derivó en el decreto de “suspensión de las garantías individuales” y aprobó el “estado de guerra interna”, pero no se ajustaba a la Constitución ya que se realizaron miles de allanamientos sin orden judicial o motivo.

Al declarar la “guerra interna” el Parlamento admitía que el Estado ejerciese la violencia para defender al sistema democrático. En julio de 1972 el Colegio de Abogados declaró su inconstitucionalidad y fue sustituido por la Ley de Seguridad del Estado que eliminaba las potestades fundamentales del Poder Judicial, transfiriendo la función de impartir justicia al Poder Ejecutivo y en particular a las Fuerzas Armadas.

 

Los militares elaboraron objetivos políticos con el cometido de la “destrucción del aparato militar subversivo que operaba en el país” para luego “proporcionar seguridad al desarrollo nacional”.

Si bien a finales de 1972 la guerrilla estaba desarticulada, la movilización popular se manifestaba en los actos de la CNT y el Frente Amplio.

La Ley de Educación General provocó e conflicto con los trabajadores de la educación, que se oponían a la centralización del sistema educativo y al mayor control.

 

En febrero de 1973 el nombramiento del General Antonio Francese como Ministro de Defensa, provocó una crisis institucional; el ejército comunicó desconocer las órdenes, sugiriendo su retiro. El 9 de febrero los mandos militares expresaron en el Comunicado Nº 4 su intención de intervenir en la política nacional; al día siguiente a través del Comunicado Nº 7 se daba a conocer el “programa de acción” en el que se manifestaba sobre “la redistribución de la tierra” o “el acceso a la propiedad para quien la trabaje”.

Días después el presidente realizó un acuerdo con los militares estableciendo su incorporación formal a funciones políticas y administrativas.

El “Pacto de Boiso Lanza” creó el Consejo de Seguridad Nacional (COSENA). Estos acontecimientos son considerados como el inicio del proceso golpista; a diferencia de otros países, en Uruguay es el propio presidente quien firma el decreto de disolución del Parlamento el 27 de junio de 1973. El presidente, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, se convertía en dcitador.

 

 

El gobierno cívico-militar.

 

El golpe de Estado fue respondido inmediatamente por l a CNT que estableció la huelga general con  ocupación de lugares de trabajo, contó con el acompañamiento de la FEUU que paralizó las clases y ocupó las instituciones. El gobierno se vio obligado a declarar la “asociación ilícita” de la CNT, clausura de locales y arresto de dirigentes; las comisarías fueron colmadas y se debieron improvisar centros de detención; a pesar de la represión las manifestaciones se realizaban.

 

Por su parte el Frente Amplio y el Partido Nacional manifestaron conjuntamente las “bases para la salida de la actual situación”[1], exigían el cese de Bordaberry y en su lugar establecer un gobierno provisional, y la realización de elecciones para conformar un nuevo gobierno.. Mientras que el gobierno cívico-militar buscó desmantelar el “aparto ideológico”[2], para ello se procedió a la suspensión de las actividades de los partidos políticos, y se ilegalizaron agrupaciones de izquierda. Se reglamentó la actividad desarrollada por los sindicatos, se suprimió el derecho a huelga en agosto de 1973, y en 1974 fue la Comisión de Asuntos Laborales de las Fuerzas Armadas la que estuvo encargada de recibir las reivindicaciones de los trabajadores.

 

En el comienzo el gobierno controló el sistema educativo, para luego depurar los cuadros docentes y los programas educativos. La libertad de expresión en los medios era  cada vez más coartada hasta alcanzar niveles preocupantes.

Al finalizar 1973 comenzaron a darse los “cónclaves cívico-militares”, reuniones de gobierno en las cuales los militares comenzaban a participar en asuntos económicos y sociales. Se observó a la militarización del Estado a través de la sustitución de personal político, que dirigía los organismos estatales, por oficiales de las Fuerzas Armadas. Los civiles se beneficiaban al poder aplicar sus políticas sin  la oposición política; y los militares contaban con colaboradores  con experiencia en la administración pública.

En 1976 los militares destituyeron a Bordaberry en medio de una crisis política originada a fines de 1976, cuando Bordaberry presentó un plan a la Junta de Oficiales Generales en que figuraba, entre otras cosas,  la supresión permanente de los partidos políticos. La crisis se agravaría aún más con el secuestro, tortura y asesinato de Zelmar Michellini y Héctor Gutiérrez Ruíz en Buenos Aires en manos de militares y policías uruguayos que actuaban en el marco del Plan Cóndor.

El gobierno fue ocupado interinamente por Alberto Demicheli, las elecciones nacionales fueron suspendidas de forma indeterminada y se creó el Consejo de la Nación, éste estaba integrado por el Consejo de Estado y la Junta de Oficiales Generales.

 

El 1º de setiembre de 1976 asumía como presidente Aparicio Méndez, quien  firmó los actos institucionales que establecían la proscripción  de toda actividad política, en muchos casos se incluía el derecho al voto. A través de los “Actos Institucionales” se buscó realizar transformaciones institucionales, modificando paulatinamente la Constitución.

 

Desde 1974 se aplicó el Plan Nacional de Desarrollo para afrontar el cambio económico mundial, en 1973 el precio de barril de petróleo se triplicó, el impacto se hizo sentir debido a que era uno de los productos más importados. Por su parte los productos uruguayos vieron subir sus precios internacionales, pero el aumento de las importaciones incidió en la balanza comercial desfavorable.

Los investigadores señalan la existencia de tres etapa: la primera entre 1974 y 1978, en ella se observa la apertura a los capitales extranjeros, las faltas de controles atrajeron a financistas e inversores. En estos momentos se reduce la inflación del 77 al 41%[3], pero descendieron el salario real y las pasividades.

La segunda etapa se da entre 1978 y 1982, al retirarse los subsidios se obligó a los productores a aumentar su eficiencia para mejorar la competitividad. Al adoptar una devaluación paulatina, conocida como “la tablita”, el gobierno buscaba detener la inflación. Es el momento de consolidación de la dolarización de la economía, es la moneda utilizada para los depósitos bancarios y el pago de deudas.

En 1982 se inicia la tercera etapa con la “fuga de capitales” que aumentaron la deuda externa, se perdieron reservas del Banco Central a través de la compra de créditos incobrables. En 1983 el gobierno debió firmar un acuerdo con los bancos extranjeros por intermedio del FMI.

 

En otro aspecto  se aplicó el terrorismo de Estado, el aparato represivo actuó sin ninguna forma de control, siendo el mismo Estado el agente de terror sobre la población. Se procedió al encarcelamiento masivo y prolongado. Las cárceles militares uruguayas tenían como cometido generar terror en toda la sociedad que era testigo de los violentos de captura y, a su vez, recibía noticias del trato infrahumano impartido a sus prisioneros[4]. Los civiles detenidos eran juzgados por la Justicia Militar que dependía del Ministerio del Defensa y en  vez de tener abogados y jueces estaba conformada por militares sujetos a jerarquía.

 

Además se implementaron diferentes formas para “depurar” la administración pública. A través del Acto Institucional Nº 7 se permitía “pasar a disponibilidad” a funcionarios públicos y destituirlos. A los funcionarios se les exigía una declaración jurada que avalara su apoyo al sistema democrático. Los funcionarios de la actividad privada carecían de amparo a la estabilidad laboral, lo que les permitió a los empleadores practicar despidos por motivos políticos o ideológicos.

 

Durante los años del proceso militar una importante cantidad de uruguayos (380 mil aproximadamente) abandonaron el país por motivos políticos y económicos, se formo una diáspora uruguaya por el mundo, que tiene mayor concentración en países como Argentina, Brasil, México, España, Estados Unidos, Holanda y Australia, entre otros. Estos grupos de exiliados realizaron una campaña política de desacreditación internacional del régimen uruguayo a través de la denuncia, el vínculo establecido con redes transnacionales de derechos humanos, y a la situación de la política exterior estadounidense entre 1976 y 1980.

A partir de 1979 la CNT y el Frente Amplio reorganizaron su actividad desde los países en los que se encontraban los exiliados uruguayos. En 1980 se conformó la Convergencia Democrática del Uruguay, un grupo conformado por representantes comunistas y socialistas, frenteamplistas y wilsonistas, que coordinaron la oposición política desde el exterior.

 

Desde 1977 las Fuerzas Armadas comenzaron a demostrar su intención de legitimar los cambios realizados  mediante los Actos Institucionales, par eso debían realizar una reforma constitucional. Finalmente, con tal objetivo, se celebró el plebiscito constitucional el 30 de noviembre de 1980. Ante el proyecto los partidos tradicionales se encontraron divididos con sector que apoyaban y sectores desaprobaban. Al escrutarse la opinión de la ciudadanía el triunfo lo obtuvo el “NO”, 57,9% de los votos frente a un 42% de votos en apoyo al “SI”, el resultado marcó un quiebre en los planes de gobierno futuro para el país. Cabe destacar que el resultado del plebiscito no es el único factor que permite el cambio político, y que éste tampoco es inmediato, la restauración democrática fue demorada y muy negociada entre representantes de los partidos políticos y los militares, siendo muy difícil lograr el acuerdo.

Mientras tanto era nombrado, en agosto de 1981, como presidente del país el Teniente General Gregorio Álvarez, en este mismo año se obtuvo la desproscripción de algunos líderes políticos.

 

La aprobación de la Ley de Estatuto de Partidos Políticos (3 de junio de 1982) por parte del Consejo de Estado permitía  el funcionamiento de los partidos Colorado, Nacional y Unión Cívica, pero impidiendo la participación de la izquierda, que se movilizó en favor del voto en blanco (se obtuvieron 85373 votos). El 28 de noviembre se realizan las elecciones internas.

Durante 1983 se produjeron movilizaciones sociales que llevaron adelante una importante actividad de resistencia a la dictadura, a través de “caceroleadas”, apagones masivos  y marchas. También se establecieron vínculos entre los partidos tradicionales y la izquierda, la denominada “Intersectorial” organizó un acto de multitudes (400 mil personas aproximadamente) en noviembre de 1983 en torno al Obelisco.

 

Si bien la mayoría de los dirigentes políticos estaban en libertad, el Partido Nacional no estaba dispuesto a negociar hasta que no se concediera la libertad a Wilson Ferreira. Los partidos políticos se preocupaban por los presos políticos y el retorno a la democracia, mientras que la preocupación de los militares eran su inmunidad y la amnistía. El Directorio del Partido Nacional consideraba ilegal al “Pacto del Club Naval”.

En setiembre se creó la CONAPRO (Concertación Nacional Programática) integrada por los partidos y organizaciones sociales para alcanzar acuerdos para un gobierno democrático de unidad nacional.

 

El 25 de noviembre de 1984 se realizaban las ansiadas elecciones nacionales con políticos proscriptos y presos políticos. El Partido Colorado presentó dos formulas, el Partido Nacional presentó tres candidaturas, y el Frente Amplio presentó una única fórmula.

Finalmente el triunfo correspondió a la fórmula colorada integrada por Sanguinetti – Tarigo, los que asumieron el 1º de marzo de 1985, enfatizaban una transición pacífica, “cambio en paz”. Días después de las elecciones Wilson Ferreira es liberado.

 

El gobierno democrático.

 

El gobierno de Sanguinetti se caracterizó por su “entonación nacional” debido al acuerdo con el Partido Nacional, liderado por Wilson Ferreira que ofrecía “gobernabilidad”[5].

Al iniciarse la década de 1990 la ciudadanía confió su destino al Partido Nacional a través de la presidencia de Luis Alberto Lacalle, mientras que el Frente Amplio accedió por primera vez a la Intendencia de Montevideo mediante el triunfo de Tabaré Vázquez. El nuevo gobierno logró acuerdos internos y con los colorados en lo que se conoció como la “coincidencia nacional”. Pero el acuerdo tuvo su primera ruptura en 1991 con el retiro de los sectores colorados; y una segunda ruptura cuando el gobierno de Lacalle se quedó sin el apoyo de los demás sectores nacionalistas.

En las elecciones de 1994 se da el retorno de los colorados al poder con un nuevo triunfo de Sanguinetti,

esta vez acompañado en la vicepresidencia por Hugo Batalla, se realizaron reformas como ser la ley de seguridad

ciudadana, la reforma de
seguridad social, la ley de regulación del mercado energético y la reforma educativa.

 

La reforma constitucional de 1996 establecía el sistema de ballotage para las elecciones de 1999, a través del cual triunfo Jorge Batlle en representación del Partido Colorado y derrotando al frenteamplistas Tabaré Vázquez. El gobierno debió enfrentar la mayor crisis económico-financiera de la historia del país en 2002.

 

En las elecciones de 2004 se da la victoria electoral de la izquierda con un 50,45% de los votos en primera rueda con la fórmula integrada por Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa con 1.125.000 votos. Fue la primera vez que la izquierda accedía al gobierno nacional, y lo logró con mayoría parlamentaria.


[1] Virginia Martínez. Tiempos de dictadura 1973/1985. Hechos, voces, documentos. La represión y la resistencia día a día. EBO. Montevideo. 2005.

[2] Ibídem

[3] Ibídem

[4] Virginia Martínez. Tiempos de dictadura 1973/1985. Hechos, voces, documentos. La represión y la resistencia día a día. EBO. Montevideo. 2005.

[5] Virginia Martínez. Tiempos de dictadura 1973/1985. Hechos, voces, documentos. La represión y la resistencia día a día. EBO. Montevideo. 2005.

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La Revolución Industrial.

Desde mediados del siglo XVIII se inicia en Europa un proceso conocido como la “revolución industrial”, comenzando en Gran Bretaña y extendiéndose al continente y luego a Estados Unidos. Se observa el pasaje de un mundo preindustrial basado en la agricultura hacia un mundo industrializado caracterizado por el desarrollo de la urbanización; otra diferencia se encuentra en las innovaciones tecnológicas, que permitió el incremento en la producción y la productividad, aumentando la oferta de energía y de bienes y servicios.

 

A su vez, también aumentó la población como consecuencia de la reducción de la mortalidad infantil y el crecimiento de la esperanza de vida. También se observan transformaciones sociales relacionadas a las nuevas formas de organización del trabajo, nuevas clases sociales, una nueva organización de la familia y de la actividad política. El contacto entre diversas regiones se vio acelerado por el desarrollo del transporte y las comunicaciones, así como la difusión de la información fomentada por la imprenta a vapor.

Entre estas dos sociedades mencionadas existe una determinada continuidad, ya que coexisten elementos de ambas.

 

Significados de la Revolución:

Según David Landes:

–          Señala que el término en “minúsculas, suele referirse al complejo de innovaciones tecnológicas que… provoca el paso de la producción artesanal a lo fabril, dando así lugar a la economía moderna…”.

–          En otros casos “…puede referirse a cualquier proceso de cambio tecnológico rápido e importante…”.

–          Y el término con “…mayúsculas… se refiere a la circunstancia histórica de cambio desde una economía agraria y artesanal a otra dominada por la industria y la manufactura mecanizada…”.

Peter Mathías la define como “las fases iniciales del proceso de industrialización en el largo plazo” y señala que los criterios para la definición son la aceleración del crecimiento de la economía y la verificación de los cambios estructurales dentro de ella.

Para E.A. Wrigley “la característica distintiva de la Revolución… ha sido un aumento, amplio y sostenido de los ingresos reales per cápita…” señala además que sin un cambio de este tipo los ingresos se hubiesen continuado gastando en alimentos y el trabajo hubiese seguido siendo ligado a la tierra.

 

En definitiva si combinamos estas definiciones podemos sostener que la revolución industrial es un proceso de cambio estructural en el que se dan: el  crecimiento económico; la innovación tecnológica y organizativa; y profundas transformaciones económicas y sociales.

María Inés Barbero señala la existencia de tres revoluciones: la primera en los últimos años del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XIX, la segunda a fines del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial caracterizada por nuevas formas de organización del trabajo y de la producción; y la tercera iniciada en 1970 y aún en curso, es la etapa de la automatización y de la especialización flexible.

La principal característica de la revolución industrial es el paso de las ciudades agrícolas a las industriales y la difusión del uso de la energía inanimada en remplazo de la humana y la animal y la mecanización del trabajo. La difusión de la industria moderna fue lenta y de influencia desigual en las diferentes regiones.

 

LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

Desde finales de la Edad Media se había difundido la industria artesanal, de los pequeños talleres, organizado por el sistema de trabajo y regulada por los gremios. En el siglo XVI se inicia el desarrollo de la “industria a domicilio”, era un sistema descentralizado de producción en el que los trabajadores realizaban la actividad en sus hogares con sus propias herramientas; trabajaban para un comerciante-empresario que les brindaba la materia prima y luego levantaba el producto elaborado. Las ventajas estaban en que los costos eran reducidos y los salarios bajos; para los productores era una actividad complementaria que realizaba toda la familia.

También existía una tercera opción denominada “protofábrica”, en la cual la actividad estaba centralizada en establecimientos de dimensiones mayores.[1]

La Revolución Industrial trajo consigo el sistema de fábricas, identificada con la mecanización de la producción, el uso de la energía inanimada y el trabajo asalariado; las herramientas ceden su ligar a las máquinas, estas permiten dejar el uso de energías orgánicas. La máquina de vapor de James Watt (1769) permitió transformar la energía térmica (calor) en energía cinética (movimiento y trabajo), también  continuó la utilización de energía hidráulica. Las máquinas marcaron el ritmo del trabajo de los hombres que debieron adaptarse a horarios estrictos y actividad continua.

 

El obrero debió aceptar la disciplina establecida a través del control y una normativa rígida; jornadas intensas y extensas (más de 14 hrs diarias); y el castigo a través de despidos o multas. Además de la necesaria adaptación a la diversificación del trabajo.

Adam Smith menciona que la mayor productividad deriva de la mayor destreza en cada obrero, el ahorro de tiempo y la invención de las máquinas.[2] La fábrica y la división del trabajo simplificaron las tareas, permitió una mayor contratación de personal no calificado, entre ellos mujeres y niños. Por otra parte, surge un nuevo obrero especializado: el mecánico, encargado del mantenimiento.

 

Los industriales se vieron favorecidos por la aparición de la nueva “economía política”. Adam Smith criticaba al mercantilismo y sostenía que debía permitirse que actuasen en determinadas “leyes naturales” de producción y de cambio; fue seguido por Thomas Malthus, David Ricardo y la Escuela Manchesteriana. Su doctrina fue denominada (por sus adversarios) “laissez faire” y es conocida como “economía clásica”. En ella se sostiene que hay un mundo de relaciones económicas, autónomo y separable del gobierno y de la política. Es el mundo del libre comercio que se regula por sí mismo, mediante determinadas “leyes naturales” como la ley de la oferta y la demanda o la ley de ganancias decrecientes. Todas las personas debían seguir su propio y creciente interés; y la suma total de los intereses individuales se agregará al bienestar general y a la libertad de todos. El gobierno debiere hacer lo menos posible, limitarse a preservar la seguridad de la vida y la propiedad, proporcionando leyes razonables y tribunales confiables, asegurando el cumplimiento de los contratos, deudas, y obligaciones. No solamente los negocios, sino también la educación, la caridad y los asuntos personales debían quedar encomendados a la iniciativa privada. No debía haber aranceles, el libre comercio debía reinar, pues el sistema económico es universal y no se halla sometido a barreras políticas ni a diferencias nacionales. En lo que refiere al trabajador no debía aspirar más que a un simple nivel de vida mínimo; “una férrea ley de salarios” entra en acción[3].

 

Al analizar la Revolución Industrial en Gran Bretaña se observan una serie de factores con una determinada simultaneidad; una mayor fecundidad y menor mortalidad provocaron un aumento demográfico considerable, que estuvo precedido por una revolución agrícola causada por la utilización d nuevas técnicas en el agro que permitieron mayor disponibilidad de alimentos y permitió que sectores de la población se dedicaran al trabajo en otros sectores productivos. La transformación pasó por la introducción de nuevos cultivos, la alimentación de los ganados en establos y la supresión de barbecho. También cambió la propiedad de la tierra pasando de los “open field” (campos comunales) a los cercamientos (Enclousure Acts), la tierra pasó a ser propiedad de la burguesía, la consecuencia directa fue el perjuicio a los campesinos que se transformaron en jornaleros o arrendatarios. Las fábricas que surgían en el centro y norte de Gran Bretaña provocaron el surgimiento de grandes ciudades (en 1885 había 31 ciudades que superaban los 50 mil habitantes), “estas eran aglomeraciones urbanas en las que se combinaban el ollín del carbón y el clima húmedo y poco soleado, dando lugar a la contaminación; la vivienda era un problema sin solución para las autoridades locales; se observaba el hacinamiento y la pobreza[4]; esta situación se enmarca en lo que E. Hobsbwam señaló como “el drama del progreso”[5].

 

El aumento de la población, la ausencia de fronteras aduaneras y las dimensiones del territorio posibilitaron la conformación de un significativo mercado interno[6]; por otra parte, Gran Bretaña contaba con un importante mercado externo basado en sus posesiones coloniales.

Un factor más que relevante es la sociedad, en particular de aquellos que contaban con los capitales necesarios para la inversión y con la sensibilidad necesaria para aprovechar la ocasión. Los “señores del algodón”, los propietarios de las industrias textiles, se transformaron en los primeros capitalistas industriales, solían ser hombres que habían creado su propia carrera y capitales basados en sus cualidades[7].

 

El cambio tecnológico se da por dos factores fundamentalmente, los inventos  y la iniciativa de los empresarios para adoptarlos. Además era necesario que las máquinas concentraran la producción en las fábricas y que se produjera mercancía de amplia demanda. Estos factores se concentran en la industria textil, donde además fueron aplicables los inventos, la lanzadera volante (1730), las hiladoras mecánicas, entre ellas la Jenny (1770) y la hiladora hidráulica de Richard Arkwright (1769). La mecanización de la producción de hilados condujo a la multiplicación de las importaciones del algodón, aunque el primer telar mecánico data recién de 1787 y se utilizó en gran escala en la década de 1820.

 

La fábrica no suplantó de forma inmediata a la industria doméstica, sino que coexistieron por mucho tiempo.

Las innovaciones aplicadas a la industria metalúrgica permitieron elaborar productos más resistentes y baratos, como así también más rápido y en grandes cantidades (pudelado y laminado)[8].

La utilización del vapor como fuente de energía permitió dotar de energía a la industria pero también movilizar ferrocarriles y barcos. El carbón y el hierro son dos elementos fundamentales entre los factores que permiten que la Revolución Industrial se en Gran Bretaña. Los ferrocarriles eran utilizados a comienzos del siglo XIX para acarrear el carbón y es en 1830 que se tienden las primeras líneas ferroviarias para transportar carga y pasajeros.

 

Esta primera Revolución Industrial no mostró la misma evolución en todos los sectores industriales, los cambios se observaron sólo en algunas regiones, en particular las cercanas a las minas o los corsos de agua. Otro aspecto importante era la presencia de mano de obra, en especial calificada.

Los cambios que afectaron a la sociedad eran muy dispares, la economía creció a buen ritmo, pero la riqueza se repartió de forma desigual.

 

En cuanto respecta a la Europa Continental la industrialización demoró en llegar y cuando lo hizo se tomó el modelo británico como el camino a seguir, pero cada uno de los procesos fue dotado de rasgos propios. Existe una amplia coincidencia entre los historiadores en que existieron una multiplicidad de procesos, que se caracterizaron por las tradiciones preindustriales[9].

La Europa continental pudo aprovechar lo que A. Gerschenkron señala como “las ventajas del atraso” al poder imitar el ejemplo británico, aunque este prohibía la exportación de máquinas y la emigración de artesanos, las que fueron burladas mediante el contrabando. Por su parte el rol del Estado fue importante, gracias a su capacidad de restructurar las instituciones sociales, la puesta en marcha de los servicios permitió la creación de economías externas favorables que favorecieron la industrialización; se tomaron medidas para estimular el desarrollo  de la empresa privada; en algunos estados el Estado asumió la función de inversor y empresario.

 

Una de las novedades de fines del siglo XIX fue el surgimiento de los bancos especializados en financiar la inversión industrial; los iniciales bancos de crédito fueron sustituidos por bancos de inversión. La financiación de la industrialización europea se llevó a cabo también por la inversión de capitales extranjeros, primeramente británicos destinados a la construcción de ferrocarriles.

El ferrocarril provocó la “revolución en los medios de transporte”[10], permitió bajar los costos del transporte terrestre y transformar la estructura de las comunicaciones, pero además un gran impulsor al desarrollo industrial; pueden considerarse las primeras empresas modernas.

 

Pero el transporte marítimo es el gran conformador de un mercado mundial. Las innovaciones técnicas permitieron construir navíos utilizando el acero y la máquina a vapor, aumentando los costos de producción de los navíos, bajaron los costos de los fletes, aumentó el volumen transportado y éste se concentró en los grandes puertos europeos.

Otro elemento fundamental fue el telégrafo (1839), utilizado en el aspecto militar y político, y en la coordinación de los mercados financieros.

 

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

El término hace referencia al conjunto de innovaciones técnicas-industriales fundadas en el acero barato, la química, la electricidad, el petróleo, el motor a combustión interna, la empresa moderna y los nuevos tipos de gestión del trabajo y organización industrial.

 

Las innovaciones tecnológicas fueron factores que sirvieron para perfeccionar la tecnología de la primera Revolución Industrial. El carbón aumento su producción y bajo su precio, fue el recurso energético más importante hasta la Primera Guerra Mundial. Un proceso similar se inició con el acero hacia 1860, expandiéndose la industria siderúrgica fundamentalmente por el requerimiento de la industria del ferrocarril y las navieras, el acero no tardó en sustituir al hierro debido a su duración, peso y precio.

 

Durante este período los protagonistas fueron el petróleo y el motor a combustión interna, la electricidad y la industria química. La difusión del motor y la industria automotriz transformaron el petróleo en la principal fuente de energía.

Por su parte, la electricidad comenzó a utilizarse en 1860 gracias a la invención del dinamo, la lámpara incandescente, el alternador y el transformador; fue fundamental en los medios de comunicación. La industria química tuvo su primer aporte en el desarrollo de colorantes sintéticos; pero luego se desprendieron otros sectores como la industria farmacéutica, los explosivos, las fibras sintéticas, el caucho sintético, las telas artificiales y la industrialización de los residuos minerales.

 

En la segunda mitad del siglo XIX surge la empresa moderna, la que cuenta con una organización burocrática, administrada por gerentes asalariados y conformados en una Sociedad Anónima. El proceso de consolidación de la gran empresa en sectores claves de la actividad industrial generó la concentración y formas oligopólicas en los mercados, los cárteles y los trust; la consolidación final se da con el nacimiento de las empresas multinacionales.

 

En el ámbito del trabajo se produjeron cambios, en Estados Unidos se dan el “taylorismo” y el “fordismo”, que proponían una organización más racional del trabajo con el fin de incrementar la productividad.

El “taylorismo”, desarrollado por Frederik Taylor, redujo los tiempos muertos mediante la racionalización y el cronometraje de las tareas. La llamada “organización científica del trabajo” estaba orientada a lograr una mayoría económica de tiempo, para incrementar la producción y reducir costos y precios de los productos.

A comienzos del siglo XX se implantó el fordismo, es el núcleo vital de la producción en masa y consiste en la fabricación en serie de mercancías estandarizadas. Se apoya en la cadena de montaje, que implica “un flujo continuo de producción, el permanente movimiento de piezas y subconjuntos, evitando el desplazamiento de los trabajadores” (Neffa, 1990)[11]. La “mecanización de los trabajadores” permitió la división social y técnica del trabajo. Las características son: la utilización de plantillas, moldes y matrices, la utilización de máquina-herramienta para fijar y sujetar las piezas, la máxima coordinación y la velocidad del trabajo impuesta por las máquinas.

Además los trabajadores fueron considerados como consumidores, par lo cual era necesario aumentar su poder de compra y reducir los costos de producción.

 

La industrialización en Estados Unidos se vio favorecida por la disponibilidad de recursos naturales y un inmenso mercado interno, con gran crecimiento de la población.

En el período de 1840- 1860 la industrialización se basó en la producción de bienes de consumo, textiles de algodón, la industria del calzado y del cuero, la del hierro y las maquinarias. Una característica particular es que se basó exclusivamente en el mercado interno, reforzado por la acción estatal que mediante aranceles a la importación aplicó una tendencia aislacionista.

 

El proceso industrializador norteamericano se explica a través de las diferentes regiones que integran su territorio y la complementación económica entre ellos. El desarrollo industrial se dio en el Nordeste, mientras que el Sur y el Oeste fueron productoras agrícolas.


[1] María Inés Barbero en “El Mundo Contemporáneo: historia y problemas” de Aróstegui, Buchrucker, Saborido. Ed. Biblos. Buenos Aires. 2001

[2] Adam Smith. “Investigación sobre la naturaleza y causa de riqueza de las naciones”. 1776

[3] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[4] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[5] Eric Hobsbwam. “La era del Capital (1848- 1875).

[6] María Inés Barbero en “El Mundo Contemporáneo: historia y problemas” de Aróstegui, Buchrucker, Saborido. Ed. Biblos. Buenos Aires. 2001

[7] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[8] Ídem.

[9] Ídem.

[10] Ídem.

[11] Ídem.

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Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en América Latina

Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en América Latina. El desarrollo y posterior fin del conflicto bélico mundial tuvo incidencia y repercusiones en todos los puntos del planeta, desde su epicentro en el continente europeo, golpeando en un segundo nivel a países involucrados en regiones como Norteamérica, Medio Oriente, Sudeste Asiático y norte del continente africano. Pero las repercusiones también afectaron a países que si bien no participaron del enfrentamiento y además e ubicaban distantes del campo de batalla, habían intensificándolos vínculos comerciales existentes con anterioridad con las potencias europeas, es el caso de los países latinoamericanos donde el impacto se centra en aspectos de carácter económicos y sociales. El desarrollo sin límites presentado por el sistema capitalista en las últimas décadas del siglo XIX y sostenido por las políticas imperialistas europeas había establecido importantes vínculos comerciales con los territorios latinoamericanos, pero el desarrollo de la confrontación cambio ese orden establecido por los europeos en favor del emergente imperialismo norteamericano en los años posteriores a la Gran Guerra. El desarrollo de la guerra, el cual sorprendió a los europeos por su extensión y los costos que debieron enfrentar las naciones, obligo a cambiar las políticas mercantiles con Latinoamérica y poner fin a sus pretensiones en estos territorios. En este aspecto América Latina observó como las inversiones europeas comenzaban a estancarse para luego desaparecer en un lapso relativamente breve. Si bien este proceso comienza en 1914, con el inicio del conflicto, culmina con el retiro de las inversiones francesas en el transcurso de 1923.El vínculo entre ambas partes del planeta quedo supeditado a la venta de materias primas por parte de los americanos a los países europeos contendientes, que por su condición de tal debieron dirigir sus industrias hacia una economía de guerra y dejan de producir artículos de primera necesidad; por otra parte los continuos bombardeos destruyeron cultivos esenciales para la producción de alimentos necesarios para alimentar a la población y los ejércitos en el frente de batalla. Si bien en general esta situación beneficia a los países americanos, también se pudo observar como aquellos que contaban con una producción más elaborada se vieron damnificados ante el cese de las exportaciones provenientes del sector secundario. Muchos países obtuvieron enormes beneficios del comercio en tiempos de guerra, entre los que se puede citar a Brasil, Argentina y Uruguay; en el caso uruguayo el ingreso de divisas fue de tal importancia que la economía alcanzó niveles muy importantes, lo que derivó en que se le llamara la “Suiza de América”, en relación a su bienestar económico y su pequeñez territorial. La mayoría de las naciones americanas se enfrentaron a otro problema, les fue sumamente necesario orientarse hacia el desarrollo de industrias locales destinadas a suplantar los producto que ya no se podían importar desde el viejo continente. Esta situación provocará que los países que logran un desarrollo más
significativo se transformen en una seria competencia para la Europa de postguerra, es el caso de realidad de Canadá. Si bien hasta el momento sólo se han señalado aspecto de orden económico no podemos olvidar la transformación social de muchas sociedades americanas, en especial aquellas que se ubican en las costas atlánticas, puesto que es el océano el que permite la llegada de importantes contingentes de inmigrantes que se establecerán principalmente en Brasil, Argentina y Uruguay. Serán estos inmigrantes que llegan a América escapando de la guerra y buscando “hacer la América”. La conformación de nuevas sociedades cosmopolitas nos ha legado innumerables aspectos de orden cultural (idiomas, comidas, usos, conocimientos, oficios, etc.) y costumbres relacionadas al desarrollo de la actividad laboral; que han estructurado y potenciado las riquezas de las sociedades. Pero la transformación más sustancial se encuentra en el plano político: el desplazamiento de los intereses británicos por el imperialismo norteamericano. El orden mundial posterior a la guerra posicionó a EE.UU. como potencia mundial y su política imperialista se direccionó al sur de su territorio, desde la política del “Gran Garrote” (Big Stick) aplicad por T. Roosvelt a la posterior “política del buen vecino” desarrollada por Franklin Roosvelt. Por otra parte los estadounidenses buscaron el apoyo de Latinoamérica a partir del fortalecimiento de la Unidad Panamericana. La realidad mostró las intenciones imperialistas norteamericanas en su máxima expresión sobre los territorios del Caribe y norte de América del Sur. Se produjo una fuerte y profunda explotación por parte de grandes empresas norteamericanas de los yacimientos de petróleo venezolano, las minas de cobre en Perú, el estaño boliviano y el nitrato chileno, entre los recursos más importantes. Como lo señalamos anteriormente, la zona Caribeña debido a su cercanía estaba directamente bajo la influencia estadounidense y las débiles democracias existentes permitían la injerencia extranjera. Es en la región caribeña donde existían las denominadas “repúblicas bananeras” que fueron explotadas en cuanto a recursos y mercados. Los gobiernos locales se transformaron en “gobiernos títeres” de los intereses extranjeros, que permitieron el establecimiento de compañías norteamericanas que desarrollaron la explotación de los recursos de la tierra mediante la monoproducción de bananas, caña de azúcar y café, según las características del país y la explotación de las reservas petrolíferas. Si bien las consecuencias directas de la Guerra Mundial recayeron sobre los estado europeos, no es menor la situación que le tocó sobrellevar a América Latina durante el periodo de entre guerras, posteriormente el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial tendrá consecuencias similares.

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