DISCUTIENDO LA LEGALIZACIÓN DEL CANNABIS.

El pasado miércoles 20 de junio no fue un día más para el Uruguay, ya que desde el Poder Ejecutivo se dieron a conocer medidas que se buscan aplicar con el objetivo de disminuir los índices de criminalidad, violencia e inseguridad; es la respuesta que desde la sociedad en general, y la oposición política en particular, se venía exigiendo, en especial desde comienzos del año, momento en que se comienza a observar un aumento significativo de los índices mencionados.

En el marco de estas medidas se destaca la propuesta del gobierno referente a las drogas.

El aspecto que ha dominado la opinión pública desde entonces, y a merecido el destaque de la más reconocida prensa internacional, es el referente a la intención de elaborar un proyecto de ley que permita legalizar la producción y venta de marihuana en el país.

Como era previsible, esto provocó la alegría de muchos y la preocupación de otros tantos, se levantaron banderas y argumentos a favor y en contra de la iniciativa, el beneplácito y la oposición nacional e internacional, la prensa se encargó de brindar la información disponible y en algunos casos promover la reflexión sobre el tema, así como de publicar la opinión de políticos, profesionales y consumidores.

La discusión brinda una infinidad de aristas que van desde la lucha contra la inseguridad, pasando por el bienestar del consumidor, disminución del narcotráfico, si la marihuana es o no una puerta para drogas más fuertes, el aumento de consumidores, hasta la violación de normas internacionales aceptadas por el Uruguay.

Lo cierto, es que la noticia dio la vuelta al planeta tan rápido como la globalización lo permite, que ocupó hojas y minutos en el aire en los principales medios de comunicación, que líderes políticos, especialistas y personalidades han planteado sus más diversos puntos de vista.

El pasado martes la revista norteamericana Time publicaba un importante artículo http://world.time.com/2012/06/26/uruguay-wants-to-legalize-marijuana-sales-should-the-rest-of-the-world-follow/, escrito por Tim Padgett, en el cual se planteaba la iniciativa del gobierno de José Mujica y en su encabezado se preguntaba si “¿el mundo podría seguirlo?”, en el mismo refería al Uruguay como un “país sudamericano pequeño y estable”, y como “una de las economías más fuertes y un índice entre los más altos del continente”. El autor informaba que “el argumento planteado por el gobierno uruguayo a crecido en las encuestas en Estados Unidos”, además emite un concepto referente a una discusión que se ha planteado en el seno del partido de gobierno, y que se deberá dilucidar para cuando se elabore el proyecto de ley, en lo referente a quién será el responsable de la venta y control de la droga, ya que la producción estará en manos estatales, según lo anunciado por lo involucrados, el autor señala “que hubiera sido mejor que Mujica propusiera un entorno legal, pero a cargo de un sector privado fuertemente controlado por el Estado”. A lo cual en el desarrollo del artículo agrega, como voto de confianza quizás, “recordemos que Uruguay en la última década ha demostrado ser uno de los estados más competentes de América Latina (de hecho un diplomático estadounidense me dijo hace un tiempo que era una pena que los presidentes uruguayos no lideraran países más grandes). Tiene una de las economías más fuertes del continente, los más altos índices de desarrollo de la ONU y poca corrupción de acuerdo a Transparencia Internacional”. Además plantea que “el gobierno de Estados Unidos está molesto con la movida de Mujica”

La iniciativa uruguaya fue fuertemente criticada por el Director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Yuri Fedotov, quien calificó de “decepcionante” el proyecto de Uruguay de legalizar la marihuana, señalando que “el cannabis no es una droga tan inocente como algunos nos lo quisieran hacer creer” y añadió que “según informes médicos, produce cambios irreversibles a nivel cerebral”.

A esta opinión se le suma la del presidente colombiano Juan Manuel Santos, que afirmó que la decisión de Uruguay de legalizar la marihuana no es la mejor, porque a su juicio las medidas unilaterales difícilmente van a solucionar problemas que exigen esfuerzos de varios países. “Las decisiones unilaterales no son las mejores”, afirmó Santos en una rueda de prensa en Río de Janeiro, en donde participa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20. “Si un país legaliza y el otro no se genera una distorsión. Lo ideal es tener un enfoque común para tratar ese problema”.

La respuesta por parte de Julio Calzada, Secretario Nacional de Drogas, no se hizo esperar, declarando al portal digital 180.com.uy que considera que la idea de estatizar la marihuana es “sensata”.

Mientras la discusión se plantea en términos internacionales nos parece conveniente destacar los primeros resultados referentes a la opinión pública en el país. La empresa Interconsult, realizó una encuesta durante los días 23 y 24 de junio, de la cual los resultados arrojaron datos de significancia, en principio un 60% de la población se manifestó en contra de la iniciativa, distribuyéndose esta oposición entre las personas mayores de 63 años, los votantes de los partidos tradicionales y los habitantes del interior de país.

Por otra parte el portal digital Montevideo.com publicó la opinión de Richard Branson, el multimillonario fundador de la empresa Virgin, quien tituló en su blog “Por fin algo de sensatez en la lucha contra las drogas…”, señalando además su postura ante la propuesta “por lo que damos la bienvenida a este atrevido enfoque de Uruguay”.

De ahora en más el gobierno  deberá comenzar a elaborar el contenido y la fundamentación de la normativa que promoverá, para que en definitiva sea puesta discusión y aprobación; la concreción y la claridad de los lineamientos permitirá la evacuación de una enorme cantidad incógnitas existentes y la reafirmación de certezas. Sin dudas que esta iniciativa tendrá un costo para el país con respecto a determinados gobiernos o instituciones, por ello será de fundamental trascendencia la argumentación con la que cuente la normativa. De ello dependerá, en parte, la respuesta al artículo de Tim Padgett, si verdaderamente su aplicación tiene éxito, y si “¿el mundo podría seguirlo?”.

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