LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Los antecedentes a la Revolución.

 

Si bien otros Estados sufrieron revoluciones semejantes, ninguna fue de carácter “democrático”, ninguno traslado el peso de la autoridad política  a la nación, ni transformó la sociedad existente. (G. Rudé)

 

La sociedad mostraba una monarquía en decadencia, Luis XVI subió al trono con 20 años de edad desconociendo su oficio convirtiéndose en el hazmerreír  de la corte. Además una aristocracia con un profundo resentimiento, una burguesía que  veía negada su jerarquía social y la participación en el gobierno, y campesinos que estaban adquiriendo más cultura e independencia. La nobleza estaba dividida en dos: nobleza de espada y nobleza de toga, que habían adquirido derechos mediante la compra de cargos, gozaban de libertad respecto a los impuestos directos; el clero gozaba de ventajas financieras aún mayores. Los campesinos soportaban una pesada carga de impuestos.

 

En 1774 se reinstala el Parlamento, conformado por un cuerpo de ministros en el que se destaca Turgot, se otorgó la libertad en el comercio de granos, combinada con una mala cosecha provoco escases y elevación de precios; provoco disturbios por los cereales: “la guerra de las harinas” (G. Rudé). Pero algunas de las medidas tomadas por Turgot eran bien recibidas por las clases medias, y contrariaban los intereses creados por el Parlamento, el alto clero y las facciones aristocráticas. Por otra parte, también los campesinos aumentaron su resentimiento cuando los terratenientes desenterraron antiguos privilegios.

 

La situación estalló con la promulgación de un edicto que sustituía la prestación personal para la reparación de caminos por un impuesto que pagarían los terratenientes sin excepción (1776). Turgot fue despedido, le aconsejó al rey: “no olvidéis nunca que la debilidad puso la cabeza de Carlos I bajo el hacha”; fue sucedido por Necker, quien no fue contrario y durante su gestión abolió la servidumbre en el patrimonio real. (G. Lefebvre)

Calonne ocupó el cargo dejado por Necker, propuso una reforma del Estado (1786), que dañaba al feudalismo e incorporaba a la burguesía al Estado.

En 1778 Francia se involucró en la guerra contra Inglaterra por la independencia de las 13 colonias de norteamérica. Posteriormente la economía tuvo años prósperos, se incentivó el desarrollo agrícola, el proteccionismo fue menos rígido, y floreció el comercio marítimo; pero la bonanza duró hasta 1778 cuando una serie de vendimias abundantes hundió el precio del vino, se sumó una mala cosecha. Ante la crisis el Estado se declaró en quiebra y convocó una asamblea de “notables”, los que pidieron la convocatoria de los Estados Generales.

 

Los franceses continuaban divididos en tres Órdenes o Estados: clero, nobleza y Tercer Estado. Los Estados Generales debían estar conformados por los tres órdenes, iguales en número, deliberar separadamente y tener cada una de ellos derecho de voto. La burguesía hábilmente pidió para el Tercer Estado tantos diputados como el clero y la nobleza juntos; añadiendo el voto por cabeza.

 

La Revolución Francesa comenzó en 1787 y fue al principio una revolución aristocrática. El Tercer Estado dirigió la revolución y obtuvo en mayor provecho, dirigido por la burguesía integrada por los financieros al servicio del Estado, los comerciantes marítimos y los negociantes pequeños del rubro industrial. El Tercer Estado urbano pudo unirse contra la aristocracia, y los obreros siguieron a los artesanos que les daban trabajo; existía abundancia de mano de obra, salarios bajos, precios altos y desempleo, la preocupación del obrero era contratarse.

La burguesía unió fuerzas como portavoz de Tercer Estado; burgueses y privilegiados se enfrentaron en referencia al problema doble de la representación y la votación en los Estados Generales. Se redactaron los “cuadernos de quejas”. Mediante la publicación de ¿Qué es el Tercer Estado? de Sieyés, la burguesía manifestó su pretensión de controlar los destinos de la nación. Comenzó un movimiento popular que no se interrumpió hasta el estallido de la revolución.

 

Por su parte, los campesinos trabajaban la mayor parte de la tierra en propiedad, aparcería o arriendo, pero muchos no podían subsistir debiendo recurrir a la mendicidad. El motín del hambre rompía la estructura administrativa y social; pero lo que más molesto a los campesinos fueron los atentados a los derechos colectivos. Se opusieron a la aristocracia; pero también existía un conflicto con la burguesía, los campesinos juzgaban que la sociedad debía reglamentar el derecho de propiedad para asegurar a todos el derecho superior de vivir del trabajo. (G. Lefebvre)

 

Los Estados Generales se reunieron el 5 de mayo, sobre una crisis en ascenso y la inquietud popular; los plebeyos consideraron que el rey iba a apoyar al clero y la nobleza, por lo que se negó a deliberar como asamblea separada, pero no se llegó a un acuerdo. El Tercer Estado invito a los restantes órdenes a reunirse en una sesión común para designar una autoridad común; el 17 de junio se arrogó el título de Asamblea Nacional, emitiendo dos decretos: que la disolución de la Asamblea anularía a los impuestos; y que aprobada una Constitución la deuda pública correspondería a toda la nación. El 20 de junio la Asamblea se vio impedida de utilizar la cámara, sesionó en una cancha de frontón cercana, jurando no disolverse hasta la establecer una Constitución; días después se integró el clero.

 

La realeza intentó tomar medidas para disolver la Asamblea pero sus planes abortaron tras un levantamiento popular, la destitución de Necker fue la chispa que desencadenó la revolución. El rey consentía en convertirse en monarca constitucional y en garantizar los derechos civiles del ciudadano. El Comité de Electores  actuó como un gobierno provisional de la ciudad y decidió detener el armamento indiscriminado de la población; se organizó una Guardia Nacional; el 14 de julio el pueblo asaltó la Bastilla.

La revolución se extendió a las áreas rurales, el campesino no se detuvo, tomó la posesión de los bienes comunales, dejó de pagar el impuesto y se detuvo la circulación de granos.

 

La noche del 4 de agosto a la revolución política se le sumó la revolución social; los privilegios fueron abolidos y se proclamó la igualdad de derechos.

El Antiguo Régimen llegó a su fin cuando la Asamblea votó la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano que fue terminada el 26 de agosto de 1789.

 

Los historiadores y la revolución.

 

Burke: “la revolución no podía ser un auténtico y general deseo de reforma, y había sido provocada por las ambiciones y las intrigas de una minoría”.

 

Los historiadores liberales de la Restauración la vieron como una protesta política legítima contra los defectos del Antiguo Régimen.

 

Tocqueville: La Revolución “fue preparada por las clases más civilizadas, pero ejecutada por las más bárbaras y toscas de la nación”.

 

Michelet: la revolución como un estallido espontáneo de un pueblo entero contra la pobreza y la opresión.

 

Alphonse Aulard: la democracia es la consecuencia del principio de igualdad, el republicanismo es la consecuencia del principio de soberanía nacional. Fundaron el gobierno de una clase media, un sufragio de dueños de la propiedad; en lugar de República organizaron una monarquía limitada.

 

La revolución popular.

La revolución popular se desarrollo en dos ámbitos: la de los campesinos y la de los sans-culotts urbanos. Éstos luchaban por la supervivencia física y el precio del pan, el 12 de julio incendiaron las barreras aduaneras y avanzaron hacia La Bastilla con el objetivo de asaltar el arsenal buscando armas y municiones para organizar la resistencia, esta sublevación fue imitada en las provincias, los comités permanentes extendieron su autoridad y las ciudades se prometieron ayuda y protección.

 

Por su parte el levantamiento campesino se originó como consecuencia de las condiciones económicas y políticas, se vio estimulado por los sucesos de París, y por la noticia de que las fuerzas realistas disueltas se disponían a apoderarse de las tierras y cosechas de los campesinos. Los campesinos no se detuvieron hasta tomar posesión de los bienes comunales, se dejó de pagar el impuesto, se detuvo la circulación de los granos y se destruyeron los títulos señoriales. Surge el fenómeno del “Gran Miedo” (Lefebvre), miedo por la llegada de bandidos a sueldo enviados por la aristocracia.

La revolución política fue acompañada por una revolución social (Lefebvre), cuando la Asamblea Nacional Constituyente anuló los derechos señoriales y las inmunidades fiscales, y se proclamó la igualdad de derechos; si bien mediante un decreto se declara que “el feudalismo queda abolido”, es engañoso pensar que el régimen feudal había sido completamente destruido (Rudé).

 

La Constitución de 1791

La Constitución de 1791 y las leyes fueron creadas a imagen de los legisladores burgueses. La Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), equilibra un enunciado de principios universales con una preocupación por los intereses de la burguesía (Rudé); protección de la libertad privada, de conciencia, de prensa y frente al arresto arbitrario, igualdad ante la ley y de elegibilidad para los cargos, y el derecho de rebelión. Pero nada se dice de la libertad económica y además se establece que “la libertad es el derecho de hacer lo que la ley no prohíbe, por tanto siempre modificable. Por otro lado se acordó la igualdad de derechos, no de medios, lo que no niega la desigualdad de bienes ni la jerarquía de condiciones (Lefebvre).

Los tres poderes emanaban de la nación, pero se conservó la monarquía; el poder recaía ahora en la Asamblea Legislativa, que era permanente, indisoluble y con iniciativa en las leyes.

 

La cosecha siguiente fue buena pero la sequía impidió la molienda de suficiente de grano, la escasez provocó que las mujeres parisinas se dirigieran a Versalles a reclamar, esto obligo a la Asamblea y al rey a abandonar la residencia palacial y establecerse nuevamente en París.

Si bien Luis XVI había consentido convertirse en monarca constitucional, en julio de 1791, protagonizó “la huida a Varennes”, intentó escapar para reunirse en el exterior con los nobles emigrados y solicitar la ayuda de las potencias para recuperar su poder.

Para solventar los gastos de la nación fue necesario crear el papel moneda (1790), los “asignados”, pero la depreciación fue inmediata y sumada al alza de los precios produjo una crisis económica que  agravó la crisis política (1792); pero todas las reformas implantadas beneficiaban ampliamente a la burguesía y perjudicaban a los campesinos. La idea de Adam Smith, el liberalismo fue adoptado por la revolución, considerando que los precios y los salarios se debían acordar entre los individuos interesados; se eliminaron las corporaciones monopolistas

 

Por otra parte las reformas también afectaron a la Iglesia en dos aspectos: en lo político se votó para el clero una Constitución Civil, la cual establecía la elección para ocupar los cargos eclesiásticos y la prestación de juramento a la Constitución, esto provocó la división del clero entre rebeldes y los que juraron. En cuanto a lo económico, se procedió a la nacionalización de los bienes de la Iglesia como forma de obtener recursos para aliviar las deudas.

La huida del rey fue la señal para que las potencias realizaran la invasión, de esa forma estalló la guerra (1792), además demostró la traición de la corte, la detención de los rebeldes; la Asamblea Legislativa suspendió la autoridad real. Se desencadenó la inflación y el aumento de los precios originando la resistencia de los más pobres, los sans culotts, la Asamblea se vió forzada a establecer el terror.

En momentos en que la población se reunía para exigir la abdicación del rey preso, se ordenó a la guardia disparar para dispersar la manifestación, lo cual aumento el clima revolucionario y dividió al Tercer Estado: los jacobinos y los girondinos.

 

Girondinos y jacobinos

Brissot fue el encargado de dirigir la guerra contra los reyes europeos, él encabezaba a los girondinos, además se restableció al rey luego de que éste aceptara la Constitución. Pero en el interior de la revolución comenzó una gran lucha por el poder.

En setiembre de 1792, el monarca es depuesto por la Convención Nacional que había sucedido a la Asamblea Legislativa, y poco después se declaró la República. La Convención también estaba integrada en su mayoría por burgueses, sólo contaba con dos trabajadores y no había campesinos. La mayoría estaba formada por diputados independientes, la “Llanura”. El partido con más representación era el de los girondinos, que confrontaban con los jacobinos o la “Montaña”, liderados por Robespierre y Marat.

 

Los jacobinos se perfilaron como los defensores de París; mientras que los girondinos eran federalistas, creyentes en el liberalismo económico y defensores de los intereses comerciales; con respecto al rey, los primeros pedían su muerte, y los segundos deseaban salvarle la vida; finalmente Luis XVI fue ejecutado en enero de 1793.

Mientras se obtuvieran triunfos en la guerra contra Austria los girondinos mantenían el poder, pero cuando la guerra se transformó en un fracaso el poder paso a manos de los jacobinos, quienes formaron la Comuna de Paris, tomaron la ciudad apoyados por los sans culotts y procedieron a reelaborar su propia Constitución. La nueva Constitución establecía la libertad comercial y económica, y la elección de una Asamblea Legislativa. Por primera vez se presenta a una nación, a un sistema de gobierno, tanto republicano como democrático, en que todos los adultos varones gozaban de voto. (Rudé).

Los sans culotts permanecían alertas y prontos a realizar manifestaciones, incluso llevaron el control de los precios mediante el disturbio (taxation populaire), además eran la razón del predominio jacobino, pero poco después la alianza se derrumbaría provocando la caída de ambos. (Rudé)

 

El nuevo gobierno revolucionario se inicia en 1973, pero realmente se hace fuerte a partir de la incorporación de Robespierre al Comité de Salud Pública, que se convirtió en el núcleo del gobierno. Los jacobinos tenían que aplastar a todas las sublevaciones que se dieran, para lograr el orden todo París contribuyó en la guerra, en este marco surgió Napoleón Bonaparte. Mediante el “terror” económico se logró controlar  la especulación y la inflación. La Convención declaró que “el gobierno de Francia es revolucionario hasta la paz”; así suspendió la Constitución de 1793. El Comité de Seguridad General era responsable de la policía y seguridad interna; mientras que el Comité de Salud tenía a cargo los asuntos políticos.

 

Del 9 Termidor la 18 Brumario

En julio de 1794, los cambios políticos provocaron las divisiones internas y en el seno de los comités y llevaron a que Robespierre fuera guillotinado y los sans culotts fueron silenciados.

A partir de este momento la República atravesó una serie de crisis hasta que los granaderos de Bonaparte la eliminaron en el golpe de Estado del 18 brumario (9-10/11/1799). Durante el Termidor, se procedió a la renovación de los Comités y se continuaron con las persecuciones a los rebeldes; los jacobinos fueron perseguidos y su partido eliminado, regresando los girondinos  a la Convención. Afines de 1794 se eliminó el “Maximum”, ley que permitía el control del precio y la oferta del pan y la harina por parte de las autoridades, esto significo que la nación quedara sin recursos. La consecuencia fue la inflación, devaluación, y las provincias casi llegaron a la hambruna. Se inició una revuelta popular en marzo-mayo de 1795 que fue una protesta social acompañada por protesta política. (Rudé)

 

El gobierno de turno (termidorianos) le dio a Francia una nueva Constitución, la que fue acompañada por la Declaración de los Derechos y los Deberes, que además establecía la igualdad de los derechos civiles. Por otra parte el gobierno pasaba a quedar bajo de una nueva  institución, el Directorio, integrado por dos Cámaras.

Los cambios políticos, la política liberal, permitieron que en 1797 los defensores de la realeza (los realistas) tuvieran su primer mayoría en la Asamblea, parecía que la monarquía constitucional iba a ser restablecida, pero los republicanos con el apoyo de los generales de Napoleón atacaron a la mayoría realista.

 

El consulado

Durante 1799 los franceses debieron enfrentar una guerra, contra una alianza europea, en la cual las tropas napoleónicas salieron triunfantes, a su regreso les propuso un nuevo golpe de Estado, de esa forma se disolvía el Directorio y en su lugar se establecía un Consulado provisional integrado por Siéyes, Roger Ducos y Bonaparte, era el fin de la república burguesa.

 

Antes de que transcurriera un año Napoleón ya había consolidado su poder personal y creado su propio sistema político; ocupó el cargo de Primer Cónsul, siendo el hombre más importante, abandonó las prácticas liberales en lo que respecta a las finanzas y la justicia, volviendo a los métodos del Antiguo Régimen. Estas medidas provocaron la ruptura con el gobierno, luego del triunfo en la guerra contra Inglaterra, un plebiscito le concedió el Consulado vitalicio, además obtuvo prácticamente poderes dictatoriales completos, fue invitado a designar a su sucesor, daba así un paso hacia la restauración de la monarquía hereditaria. Luego se coronó Emperador y sus hermanos obtuvieron el rango de príncipes.

 

En el ámbito financiero se restableció el circulante de metálico, se emitió el papel moneda y se fundó el Banco de Francia (1800).

La medida más importante fue el Código Civil o Código Napoleón, muestra un cierto equilibrio entre el derecho romano y el liberalismo más amplio del derecho consuetudinario.

En educación Napoleón creó el Lyceé, un colegio secundario selectivo destinado a formar jefes y administradores. En el ámbito económico consideró que el Estado debe intervenir para proteger la agricultura y asegurar una balanza comercial favorable y un adecuado suministro de armas y soldados. Restableció la Iglesia Católica en Francia, si bien era escéptico, la consideraba un instrumento político y de orden social.

 

El Imperio.

Bonaparte concebía la jerarquía social basada en la riqueza. El Código Civil fue su biblia, confirma los principios de 1789, también consagra la reacción contra la obra democrática de la República. La instrucción pública fue puesta en armonía con la estructura social.

La economía se dirigía hacia la agricultura, pero el numerario le recomendaba también la industria y el transporte; Bonaparte fue ganado por el Mercantilismo; se dedicó a desarrollar la producción, se perfeccionó el sistema decimal y la estabilización monetaria, y se reorganizaron las instituciones económicas. La protección aduanera se puso en primer plano.

 

Napoleón consolidado como emperador, desarrolló su política de conquista imperial; para lo cual contó con un importante ejército, se había conservado la conscripción y el relevo, la caballería no tenía rival pero la artillería no era suficiente, no se contaba con una reserva organizada. Los ejércitos apostaban a una victoria fulminante, el genio del emperador se manifestó en la táctica militar.

Así, la guerra de 1805 dio como resultado la aparición del Gran Imperio, cuyo núcleo, el Estado francés, estaba rodeado por “Estados federativos”. En primer estaban los soberanos, luego los vasallos y finalmente los ducados. Las batallas se sucedieron con intensidad en los años 1806-07, finalmente Napoleón y el Zar Alejandro se encontraron en Tilsit; la paz y la alianza, concluidas el 7 de julio, se concertaron sin dificultades.

 

El emperador decidió a someter a Portugal; opinaba que España estaba mal gobernada, la abdicación de Carlos IV le facilitó las cosas; Napoleón llamó a Francia al rey y su hijo, Carlos le exigió la corona a su hijo para dársela al Emperador, quien se la dio a su hermano José. Ante la sublevación del pueblo español el Gran Ejército Imperial se lanzó sobre la península y dominó la situación.(Lefebvre)

Los territorios anexados, satélites y principados, dieron forma al Gran Imperio.  Napoleón soñó con imponer una más acentuada uniformidad política a sus conquistas; estas exhibieron la impronta tanto de la mente ordenada de su creador como del variable esquema constitucional de Francia; negó los derechos de la democracia y la elección popular.

Los ejércitos napoleónicos sacudieron la estructura social. (Rudé)

 

Balance de la revolución. 1815-1848

Tras la caída del imperio napoleónico y la victoria de las potencias del Congreso (rusos, prusianos, austríacos y británicos) reorganizó Europa, las fronteras de Francia retrocedieron a lo que habían sido en 1790 y se redistribuyeron las fronteras de los antiguos estados europeos.

Rusia, Prusia y Austria formaron una “Santa Alianza” con el propósito de promover una cruzada ideológica contra las ideas racionalistas y escépticas del Iluminismo y la Revolución.

La sociedad había sido conmovida: la antigua sociedad aristocrática estaba desorganizada o transformada sin posibilidades de retorno. Los “bienes nacionales” utilizados por Napoleón fueron reconocidos por Luis XVIII, y los siguientes monarcas recompensaron a sus partidarios.

También la condición del campesino cambio, como consecuencia del retiro de los diezmos y las obligaciones señoriales. Las transferencias de tierras habían favorecido a la burguesía, el gran perdedor fue la Iglesia, y los menos comparecidos fueron los campesinos sin tierras.

La guerra y la guerra civil fueron un desastre para los manufactureros franceses. También otras instituciones se vieron afectadas, por donde pasó Napoleón se aplicó el Código Civil, se reorganizó la administración, etc.

 

Las relaciones entre la Iglesia y el Estado se vieron profunda y permanentemente afectadas por la revolución y la reforma napoleónica.

El nacionalismo sobrevivió como legado de la revolución. Otro resultado del arreglo de 1815 fue la aproximación del nacionalismo y el liberalismo.

La democracia, otro producto de la revolución, tuvo una historia un poco diferente. La revolución industrial, con sus nuevos desafíos y perspectivas, también fue un factor decisivo.

 

El derrocamiento

En 1811 Inglaterra estaba acumulando una amplia reserva de riqueza y acopiando recursos para ayudar financieramente a los países europeos contra Napoleón, pero no era suficiente para lograr el triunfo, para ello era necesario sumar a Rusia la cual estaba descontenta con su alianza con los franceses. (Palmer y Colton)

A comienzos del año Rusia termina con la alianza y recompone sus relaciones con Inglaterra. Napoleón decidió invadir Rusia en 1812 con el Gran Ejército, integrado por 700.000 soldados, lo más grande reunido hasta ese momento para una sola operación. Los franceses se esperaban una guerra corta y terminante, llevaban abastecimiento sólo para tres semanas, pero los rusos plantearon el enfrentamiento en su propio territorio, se esfumaban y obligaban a que el rival los siguiera, pero iban destruyendo todo lo que habían en su camino evitando que fuese utilizado para aprovisionar al invasor.

Finalmente logra ingresar  en Moscú en 14 de setiembre de 1812, pero se encontró acampando en una ciudad devastada por las llamas. Desconcertado intentó negociar con el zar, pero éste se negó, luego de semanas Napoleón ordenó la retirada, pero fue obligado a regresar por el camino por donde había llegado, a devastación se le sumó el frío del invierno, fue la última palabra en horrores de guerra; las tropas se dispersaron en búsqueda de sobrevivir, los apenas 100.000 que sobrevivieron fueron hechos prisioneros.

En 1813 los aliados habían obligado a Napoleón a retroceder hasta el territorio francés.

A partir de este momento se iban a dar una serie de batallas, negociaciones y propuestas que no lograron llegar a buen fin.

 

El 4 de abril de 1814 los aliados entraban en París y Napoleón se veía obligado a abdicar y era desterrado a la isla de Elba en la costa italiana. Francia veía como se daba la restauración del poder monárquico, los Borbones retomaban el trono mediante la figura de Luis XVIII; en teoría se presentaba como un soberano absoluto, pero en la práctica otorgaba lo que la mayoría de los franceses quería.

 

El Congreso de Viena, 1814 y 1815.

Para la celebración del Congreso todos los estados europeos enviaron representantes y muchos estados desaparecidos enviaron para que exigiesen su pronta restauración. Todas las cuestiones importantes eran decididas por las cuatro grandes potencias victoriosas. Lo que deseaban, según declararon,  era restaurar las “libertades de Europa”, la libertad de los estados europeos frene a la denominación por parte de una determinada potencia (Palmer y Colton). Se levanto un abarrera de fuertes estados a lo largo de la frontera oriental francesa. Se reconocieron a los Borbones y los Braganza los tronos de España y Portugal respectivamente.

Pero por esos días Napoleón escapaba de la isla de Elba y proclamaba nuevamente del Imperio, tras su llegada a Paris se hizo cargo del gobierno y del ejército, apoyado por los adeptos a la Revolución. Las fuerzas en conflicto se encontraron en Bélgica, en Waterloo, donde el Duque de Wellington, al mando de un ejército aliado, obtuvo una gran victoria en los primeros días de junio (cien días luego del retorno del emperador). Napoleón abdicó de nuevo y fue nuevamente desterrado a Santa Elena, en el sur del Atlántico.

La Paz de Viena fue el convenio diplomático con que finalizó el período revolucionario (Palmer y Colton), provocó un resentimiento mínimo en Francia.

 

 

Bibliografía:

 

R. PALMER & J. COLTON “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid, 1978.

G. LEFEBVRE “La Revolución Francesa y el Imperio (1787-1815)”, FCE, Colombia, 1993

G. RUDÉ “La Revolución Francesa” Ed. Vergara, Argentina, 2004.

 

 

 

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