LAS DICTADURAS DE LA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL

            A finales de los 70 todos los países sudamericanos estaban bajo estrictas dictaduras. Las cuales fueron clasificadas por Alain Rouquié (1984) en cuatros segmentos; en el primero se encuentran las dictaduras personales y patrimoniales (ej. Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Duvalier en Haití o Trujillo en República Dominicana); el segundo comprende a las dictaduras de Brasil (1964-1985) y Argentina (1966-1970), que intentaba conciliar el crecimiento con el control del poder político; el tercero incluye a los gobiernos militares con orientación nacionalista y reformista; el cuarto segmento esta conformado por las dictaduras terroristas y neoliberales de Chile, Uruguay y Argentina, esta última en el período 1976 a 1983[1].

 

Los gobiernos militares que integraban el tercer segmento tenían dos objetivos: la destrucción del orden sociopolítico existente y la instauración de uno nuevo, en el que se redefiniera la relación del Estado con los partidos políticos y sindicatos[2]. El régimen de terror establecido por las dictaduras tuvo y ejerció la capacidad absoluta y arbitraria de “inventar, crear y aplicar penas o castigos sin más limites que las finalidades que se han definido”[3]

 

Estados Unidos había definido una estrategia para evitar nuevos ejemplos socialistas en el continente y apuntó a gobiernos de carácter antimperialista y nacionalista. Esta política exterior para América Latina fue adoptada en el marco de la dominada Doctrina de Seguridad Nacional y la “contención del comunismo”.

Los ejércitos latinoamericanos recibieron adoctrinamiento de los Estados Unidos, ya que debían prepararse para la lucha contrainsurgente, lo que fue definido por el Pentágono como “aquellas medidas militares, paramilitares, políticas, económicas, sicológicas y cívicas tomadas por el gobierno para vencer la insurgencia subversiva”[4].

 

La función de la Doctrina de Seguridad Nacional dejó de ser la seguridad de las fronteras, y pasó a buscar y tratar de identificar a enemigo en el propio país; el enemigo interno eran las organizaciones armadas.

En las dictaduras argentinas y brasileñas se hizo presente la “escuela francesa”, una misión de instructores paramilitares francés de la Organización Armada Secreta (OAS) llegó a Argentina para transmitir sus “experiencias” y asesorar a los brasileños en métodos de represión. El “método francés” implicaba el uso de las torturas y otras formas de generar terror.

 

Existió la coordinación entre las dictaduras en el cono sur del continente, en las cuales se enmarcó el Plan Cóndor u Operación Cóndor; estos procedimientos se generalizaron en 1975 con la captura coordinada de refugiados políticos, chilenos, uruguayos, bolivianos o argentinos en cualquier territorio del sur. Los países integrantes del Plan Cóndor fueron Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, aunque estuvieron conectados con otros gobiernos autoritarios.

A fines de 1992 se encontraron documentos clasificados de la policía paraguaya a partir de las cuales se hace innegable que el gobierno estadounidense conocía los hechos.

 

La dictadura brasileña

Se extiende desde 1964 a 1985; el golpe de Estado brasileño estuvo vinculado al relacionamiento entre las clases sociales. Luego de depuesto el presidente Goulart, el gobierno quedó en manos del mariscal Humberto Castelo Branco, quién realizó importantes recortes sociales con el fin de estabilizar la economía controlando la inflación y mejorando las cuenta en el exterior. En el aspecto político eliminó los partidos políticos, intervino los sindicatos, cerró las universidades, reprimió la oposición y rompió relaciones con Cuba; sólo la Iglesia desarrollo la resistencia. Se permitieron sólo dos sectores políticos; el progubernamental y la oposición (poco peligrosa).

Posteriormente durante el gobierno del general Emilio Garrastazú Médici se vive un clima de violencia política continua con los grupos insurrectos que realizan secuestros y atentados siendo dominados por completo en 1973. La política exterior se alineó detrás de Washington.

 

En el transcurso del gobierno liderado desde 1974 por el general Ernesto Geisel se comenzó a ampliar escasamente el escenario partidario; económicamente se logró “el milagro brasileño”, basado en la industrialización, los salarios bajos y la represión. Pero a pesar de ello a fines de 1982 Barasil tenía la mayor deuda externa del mundo. El nuevo presidente Joao Bautista Figueiredo (1979-1985) cumplió la promesa de celebrar elecciones directas en 1982, en la cual es electo Tancredo Neves, pero su muerte lleva al poder al candidato a vicepresidente  José Sarney (1984- 1989).

 

 

 

 

La dictadura chilena.

 

En setiembre de 1973 el general Augusto Pinochet toma el poder luego de bombardear el Palacio de la Moneda y provocar la muerte del presidente Salvador Allende, los golpistas contaron con el apoyo de Estados Unidos. La dictadura se extenderá hasta 1989 cuando asumió Patricio Aylwin.

Se estableció un régimen de terror que no reconocía jerarquías ni fronteras, se asesinaron a más de 3000 personas; el brazo ejecutor fue la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional).

 

La dictadura estableció un nuevo modelo económico: el “neoliberalismo”. Recién en 1980 se observó el auge económico y se aprovechó esa coyuntura para intentar continuar en el poder a través de una nueva Constitución, que fue aprobada mediante elecciones fraudulentas.

Hacia 1983 se sufre una grave crisis económica que da lugar a huelgas con demandas económicas y políticas. En 1988 u referéndum estableció la derrota de Pinochet.

 

La dictadura en Uruguay.

 

El país había sido gobernado en los 70 por gobiernos con características autoritarias, como el de Jorge Pacheco Areco (1967- 1972), que aplicó duras medidas antiinflacionarias y reprimió a los movimientos sociales y guerrilleros. Lo sucedió en el poder Juan María Bordaberry (1972- 1976) quién había ganado las elecciones de 1971 gracias a la ley de lemas.

La guerrilla urbana fue reprimida ferozmente por el ejército, habilitado por la declaración de “estado de guerra interna”. Los militares tomaron poder paulatinamente, y el 27 de junio de 1973 dieron formalmente el golpe de Estado, se disolvió la legislatura pero se mantuvo al presidente. Se creó un organismo asesor, el Consejo de Seguridad Nacional (COSENA).

 

La eliminación de la guerrilla fue sólo un pretexto, ya que en 1972 habían sido prácticamente aniquilados. Bajo el poder militar se practicaron detenciones y torturas, técnicas transmitidas por oficiales norteamericanos que las habían recibido de la “escuela francesa”; habían 7000 presos políticos; la mayoría de los “desaparecidos” fueron presos que no pudieron resistir las torturas, se los desaparecía para ocultar las pruebas de los crímenes.

 

La dictadura argentina.

 

El gobierno dictatorial se inició con el gobierno de Juan Carlos Onganía (1966-1970), durante el cual se dio el “Cordobazo” (1969) que consistió en una rebelión obrera y estudiantil.

Su sucesor Alejandro Agustín Lanusse permitió la participación del peronismo en las elecciones de 1973, donde ganó el candidato peronista Héctor Campora que a los 49 días llamó a elecciones para permitir el triunfo de Juan Domingo Perón. Para nacionalizar la economía y fomentar el crecimiento, el gobierno peronista privilegió la “alianza de clases”.

En julio de 1974 muere Perón  y su viuda, María Estela Martínez de Perón (1974- 1976) tomó el poder. Apareció en escena la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) que dirigió los ataques terroristas contra todos los defensores del cambio social y los derechos humanos. En 1975 se firmaban los decretos que permitían “aniquilar el accionar” de la subversión.

 

En 1976 el general Jorge Rafael Videla (1976- 1981) llega al gobierno e inmediatamente declara caducas las gobernaciones nacionales, provinciales y municipales, sus legislaturas, la Corte Suprema de Justicia, suspendió toda la actividad política y gremial, y estableció un control ideológico en las escuelas e instituciones públicas. En este periodo se dan la mayor parte de las desapariciones de militantes; las tareas de represión atravesaron todos los niveles de mando en las tres armas del ejército. Funcionaban dos estados paralelos: uno autoritario, y otro terrorista.

 

El plan económico tuvo como consecuencia la devastación del Estado nacional y la implantación de un modelo neoliberal. Las medidas aplicadas generaron un elevado desempleo como “mecanismo natural” de regulación del mercado, además permitía quebrar al poder sindical. Un aspecto de gravedad fue el incremento del endeudamiento externo.

La dictadura argentina se propuso eliminar la “guerrilla fabril”[5], se produjo el disciplinamiento laboral en cada empresa y fábrica, de lo que fueron cómplices lo sectores empresarios y los grupos económicos.

 

En marzo de 1981 asumió el gobierno el general Roberto Viola, luego lo sucedió el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri (1981- 1982) que planificó recuperar las islas Malvinas a través de una invasión armada; el 2 de abril de 1982 comenzó la guerra contra los ingleses, la derrota total abrió el camino a la salida democrática, que se produjo en las elecciones de 1983.

La dictadura había dejado el triste saldo de las desapariciones forzadas de personas (desde bebés, hasta ancianos y discapacitados) y muchos hijos pequeños de desaparecidos fueron apropiados por los represores. La forma de detención fueron los secuestros, se intentaba cargar los crímenes a grupos parapoliciales y paramilitares.

 

La guerra de las Malvinas fue una movida política, buscaba lograr el consenso popular que le permitiera continuar en el gobierno; la guerra fue reprobada por Estados Unidos, si bien recibía la colaboración del ejército argentino en la lucha en Centroamérica, pero lo consideraba subalterno.

La guerra estuvo mal planeada y mal dirigida[6], al finalizar había más de 1000 soldados muertos, más los mutilados y lesionados.


[1] ARÓSTEGUI, J.-BUCHRUCKER, C.-SABORIDO, J. “EL MUNDO CONTEMPORÁNEO: historias y problemas”. Ed. BIBLOS. Argentina. 2001

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] GALLEGO, M- EGGERS-BRASS, T- GIL, F. “Historia Latinoamericana 1700-2005”. Ed MAIPUE. Argentina. 2006

[5] GALLEGO, M- EGGERS-BRASS, T- GIL, F. Historia Latinoamericana 1700-2005. Ed MAIPUE. Argentina. 2006

[6] Ídem.

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