La Revolución Industrial.

Desde mediados del siglo XVIII se inicia en Europa un proceso conocido como la “revolución industrial”, comenzando en Gran Bretaña y extendiéndose al continente y luego a Estados Unidos. Se observa el pasaje de un mundo preindustrial basado en la agricultura hacia un mundo industrializado caracterizado por el desarrollo de la urbanización; otra diferencia se encuentra en las innovaciones tecnológicas, que permitió el incremento en la producción y la productividad, aumentando la oferta de energía y de bienes y servicios.

 

A su vez, también aumentó la población como consecuencia de la reducción de la mortalidad infantil y el crecimiento de la esperanza de vida. También se observan transformaciones sociales relacionadas a las nuevas formas de organización del trabajo, nuevas clases sociales, una nueva organización de la familia y de la actividad política. El contacto entre diversas regiones se vio acelerado por el desarrollo del transporte y las comunicaciones, así como la difusión de la información fomentada por la imprenta a vapor.

Entre estas dos sociedades mencionadas existe una determinada continuidad, ya que coexisten elementos de ambas.

 

Significados de la Revolución:

Según David Landes:

–          Señala que el término en “minúsculas, suele referirse al complejo de innovaciones tecnológicas que… provoca el paso de la producción artesanal a lo fabril, dando así lugar a la economía moderna…”.

–          En otros casos “…puede referirse a cualquier proceso de cambio tecnológico rápido e importante…”.

–          Y el término con “…mayúsculas… se refiere a la circunstancia histórica de cambio desde una economía agraria y artesanal a otra dominada por la industria y la manufactura mecanizada…”.

Peter Mathías la define como “las fases iniciales del proceso de industrialización en el largo plazo” y señala que los criterios para la definición son la aceleración del crecimiento de la economía y la verificación de los cambios estructurales dentro de ella.

Para E.A. Wrigley “la característica distintiva de la Revolución… ha sido un aumento, amplio y sostenido de los ingresos reales per cápita…” señala además que sin un cambio de este tipo los ingresos se hubiesen continuado gastando en alimentos y el trabajo hubiese seguido siendo ligado a la tierra.

 

En definitiva si combinamos estas definiciones podemos sostener que la revolución industrial es un proceso de cambio estructural en el que se dan: el  crecimiento económico; la innovación tecnológica y organizativa; y profundas transformaciones económicas y sociales.

María Inés Barbero señala la existencia de tres revoluciones: la primera en los últimos años del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XIX, la segunda a fines del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial caracterizada por nuevas formas de organización del trabajo y de la producción; y la tercera iniciada en 1970 y aún en curso, es la etapa de la automatización y de la especialización flexible.

La principal característica de la revolución industrial es el paso de las ciudades agrícolas a las industriales y la difusión del uso de la energía inanimada en remplazo de la humana y la animal y la mecanización del trabajo. La difusión de la industria moderna fue lenta y de influencia desigual en las diferentes regiones.

 

LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

Desde finales de la Edad Media se había difundido la industria artesanal, de los pequeños talleres, organizado por el sistema de trabajo y regulada por los gremios. En el siglo XVI se inicia el desarrollo de la “industria a domicilio”, era un sistema descentralizado de producción en el que los trabajadores realizaban la actividad en sus hogares con sus propias herramientas; trabajaban para un comerciante-empresario que les brindaba la materia prima y luego levantaba el producto elaborado. Las ventajas estaban en que los costos eran reducidos y los salarios bajos; para los productores era una actividad complementaria que realizaba toda la familia.

También existía una tercera opción denominada “protofábrica”, en la cual la actividad estaba centralizada en establecimientos de dimensiones mayores.[1]

La Revolución Industrial trajo consigo el sistema de fábricas, identificada con la mecanización de la producción, el uso de la energía inanimada y el trabajo asalariado; las herramientas ceden su ligar a las máquinas, estas permiten dejar el uso de energías orgánicas. La máquina de vapor de James Watt (1769) permitió transformar la energía térmica (calor) en energía cinética (movimiento y trabajo), también  continuó la utilización de energía hidráulica. Las máquinas marcaron el ritmo del trabajo de los hombres que debieron adaptarse a horarios estrictos y actividad continua.

 

El obrero debió aceptar la disciplina establecida a través del control y una normativa rígida; jornadas intensas y extensas (más de 14 hrs diarias); y el castigo a través de despidos o multas. Además de la necesaria adaptación a la diversificación del trabajo.

Adam Smith menciona que la mayor productividad deriva de la mayor destreza en cada obrero, el ahorro de tiempo y la invención de las máquinas.[2] La fábrica y la división del trabajo simplificaron las tareas, permitió una mayor contratación de personal no calificado, entre ellos mujeres y niños. Por otra parte, surge un nuevo obrero especializado: el mecánico, encargado del mantenimiento.

 

Los industriales se vieron favorecidos por la aparición de la nueva “economía política”. Adam Smith criticaba al mercantilismo y sostenía que debía permitirse que actuasen en determinadas “leyes naturales” de producción y de cambio; fue seguido por Thomas Malthus, David Ricardo y la Escuela Manchesteriana. Su doctrina fue denominada (por sus adversarios) “laissez faire” y es conocida como “economía clásica”. En ella se sostiene que hay un mundo de relaciones económicas, autónomo y separable del gobierno y de la política. Es el mundo del libre comercio que se regula por sí mismo, mediante determinadas “leyes naturales” como la ley de la oferta y la demanda o la ley de ganancias decrecientes. Todas las personas debían seguir su propio y creciente interés; y la suma total de los intereses individuales se agregará al bienestar general y a la libertad de todos. El gobierno debiere hacer lo menos posible, limitarse a preservar la seguridad de la vida y la propiedad, proporcionando leyes razonables y tribunales confiables, asegurando el cumplimiento de los contratos, deudas, y obligaciones. No solamente los negocios, sino también la educación, la caridad y los asuntos personales debían quedar encomendados a la iniciativa privada. No debía haber aranceles, el libre comercio debía reinar, pues el sistema económico es universal y no se halla sometido a barreras políticas ni a diferencias nacionales. En lo que refiere al trabajador no debía aspirar más que a un simple nivel de vida mínimo; “una férrea ley de salarios” entra en acción[3].

 

Al analizar la Revolución Industrial en Gran Bretaña se observan una serie de factores con una determinada simultaneidad; una mayor fecundidad y menor mortalidad provocaron un aumento demográfico considerable, que estuvo precedido por una revolución agrícola causada por la utilización d nuevas técnicas en el agro que permitieron mayor disponibilidad de alimentos y permitió que sectores de la población se dedicaran al trabajo en otros sectores productivos. La transformación pasó por la introducción de nuevos cultivos, la alimentación de los ganados en establos y la supresión de barbecho. También cambió la propiedad de la tierra pasando de los “open field” (campos comunales) a los cercamientos (Enclousure Acts), la tierra pasó a ser propiedad de la burguesía, la consecuencia directa fue el perjuicio a los campesinos que se transformaron en jornaleros o arrendatarios. Las fábricas que surgían en el centro y norte de Gran Bretaña provocaron el surgimiento de grandes ciudades (en 1885 había 31 ciudades que superaban los 50 mil habitantes), “estas eran aglomeraciones urbanas en las que se combinaban el ollín del carbón y el clima húmedo y poco soleado, dando lugar a la contaminación; la vivienda era un problema sin solución para las autoridades locales; se observaba el hacinamiento y la pobreza[4]; esta situación se enmarca en lo que E. Hobsbwam señaló como “el drama del progreso”[5].

 

El aumento de la población, la ausencia de fronteras aduaneras y las dimensiones del territorio posibilitaron la conformación de un significativo mercado interno[6]; por otra parte, Gran Bretaña contaba con un importante mercado externo basado en sus posesiones coloniales.

Un factor más que relevante es la sociedad, en particular de aquellos que contaban con los capitales necesarios para la inversión y con la sensibilidad necesaria para aprovechar la ocasión. Los “señores del algodón”, los propietarios de las industrias textiles, se transformaron en los primeros capitalistas industriales, solían ser hombres que habían creado su propia carrera y capitales basados en sus cualidades[7].

 

El cambio tecnológico se da por dos factores fundamentalmente, los inventos  y la iniciativa de los empresarios para adoptarlos. Además era necesario que las máquinas concentraran la producción en las fábricas y que se produjera mercancía de amplia demanda. Estos factores se concentran en la industria textil, donde además fueron aplicables los inventos, la lanzadera volante (1730), las hiladoras mecánicas, entre ellas la Jenny (1770) y la hiladora hidráulica de Richard Arkwright (1769). La mecanización de la producción de hilados condujo a la multiplicación de las importaciones del algodón, aunque el primer telar mecánico data recién de 1787 y se utilizó en gran escala en la década de 1820.

 

La fábrica no suplantó de forma inmediata a la industria doméstica, sino que coexistieron por mucho tiempo.

Las innovaciones aplicadas a la industria metalúrgica permitieron elaborar productos más resistentes y baratos, como así también más rápido y en grandes cantidades (pudelado y laminado)[8].

La utilización del vapor como fuente de energía permitió dotar de energía a la industria pero también movilizar ferrocarriles y barcos. El carbón y el hierro son dos elementos fundamentales entre los factores que permiten que la Revolución Industrial se en Gran Bretaña. Los ferrocarriles eran utilizados a comienzos del siglo XIX para acarrear el carbón y es en 1830 que se tienden las primeras líneas ferroviarias para transportar carga y pasajeros.

 

Esta primera Revolución Industrial no mostró la misma evolución en todos los sectores industriales, los cambios se observaron sólo en algunas regiones, en particular las cercanas a las minas o los corsos de agua. Otro aspecto importante era la presencia de mano de obra, en especial calificada.

Los cambios que afectaron a la sociedad eran muy dispares, la economía creció a buen ritmo, pero la riqueza se repartió de forma desigual.

 

En cuanto respecta a la Europa Continental la industrialización demoró en llegar y cuando lo hizo se tomó el modelo británico como el camino a seguir, pero cada uno de los procesos fue dotado de rasgos propios. Existe una amplia coincidencia entre los historiadores en que existieron una multiplicidad de procesos, que se caracterizaron por las tradiciones preindustriales[9].

La Europa continental pudo aprovechar lo que A. Gerschenkron señala como “las ventajas del atraso” al poder imitar el ejemplo británico, aunque este prohibía la exportación de máquinas y la emigración de artesanos, las que fueron burladas mediante el contrabando. Por su parte el rol del Estado fue importante, gracias a su capacidad de restructurar las instituciones sociales, la puesta en marcha de los servicios permitió la creación de economías externas favorables que favorecieron la industrialización; se tomaron medidas para estimular el desarrollo  de la empresa privada; en algunos estados el Estado asumió la función de inversor y empresario.

 

Una de las novedades de fines del siglo XIX fue el surgimiento de los bancos especializados en financiar la inversión industrial; los iniciales bancos de crédito fueron sustituidos por bancos de inversión. La financiación de la industrialización europea se llevó a cabo también por la inversión de capitales extranjeros, primeramente británicos destinados a la construcción de ferrocarriles.

El ferrocarril provocó la “revolución en los medios de transporte”[10], permitió bajar los costos del transporte terrestre y transformar la estructura de las comunicaciones, pero además un gran impulsor al desarrollo industrial; pueden considerarse las primeras empresas modernas.

 

Pero el transporte marítimo es el gran conformador de un mercado mundial. Las innovaciones técnicas permitieron construir navíos utilizando el acero y la máquina a vapor, aumentando los costos de producción de los navíos, bajaron los costos de los fletes, aumentó el volumen transportado y éste se concentró en los grandes puertos europeos.

Otro elemento fundamental fue el telégrafo (1839), utilizado en el aspecto militar y político, y en la coordinación de los mercados financieros.

 

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

El término hace referencia al conjunto de innovaciones técnicas-industriales fundadas en el acero barato, la química, la electricidad, el petróleo, el motor a combustión interna, la empresa moderna y los nuevos tipos de gestión del trabajo y organización industrial.

 

Las innovaciones tecnológicas fueron factores que sirvieron para perfeccionar la tecnología de la primera Revolución Industrial. El carbón aumento su producción y bajo su precio, fue el recurso energético más importante hasta la Primera Guerra Mundial. Un proceso similar se inició con el acero hacia 1860, expandiéndose la industria siderúrgica fundamentalmente por el requerimiento de la industria del ferrocarril y las navieras, el acero no tardó en sustituir al hierro debido a su duración, peso y precio.

 

Durante este período los protagonistas fueron el petróleo y el motor a combustión interna, la electricidad y la industria química. La difusión del motor y la industria automotriz transformaron el petróleo en la principal fuente de energía.

Por su parte, la electricidad comenzó a utilizarse en 1860 gracias a la invención del dinamo, la lámpara incandescente, el alternador y el transformador; fue fundamental en los medios de comunicación. La industria química tuvo su primer aporte en el desarrollo de colorantes sintéticos; pero luego se desprendieron otros sectores como la industria farmacéutica, los explosivos, las fibras sintéticas, el caucho sintético, las telas artificiales y la industrialización de los residuos minerales.

 

En la segunda mitad del siglo XIX surge la empresa moderna, la que cuenta con una organización burocrática, administrada por gerentes asalariados y conformados en una Sociedad Anónima. El proceso de consolidación de la gran empresa en sectores claves de la actividad industrial generó la concentración y formas oligopólicas en los mercados, los cárteles y los trust; la consolidación final se da con el nacimiento de las empresas multinacionales.

 

En el ámbito del trabajo se produjeron cambios, en Estados Unidos se dan el “taylorismo” y el “fordismo”, que proponían una organización más racional del trabajo con el fin de incrementar la productividad.

El “taylorismo”, desarrollado por Frederik Taylor, redujo los tiempos muertos mediante la racionalización y el cronometraje de las tareas. La llamada “organización científica del trabajo” estaba orientada a lograr una mayoría económica de tiempo, para incrementar la producción y reducir costos y precios de los productos.

A comienzos del siglo XX se implantó el fordismo, es el núcleo vital de la producción en masa y consiste en la fabricación en serie de mercancías estandarizadas. Se apoya en la cadena de montaje, que implica “un flujo continuo de producción, el permanente movimiento de piezas y subconjuntos, evitando el desplazamiento de los trabajadores” (Neffa, 1990)[11]. La “mecanización de los trabajadores” permitió la división social y técnica del trabajo. Las características son: la utilización de plantillas, moldes y matrices, la utilización de máquina-herramienta para fijar y sujetar las piezas, la máxima coordinación y la velocidad del trabajo impuesta por las máquinas.

Además los trabajadores fueron considerados como consumidores, par lo cual era necesario aumentar su poder de compra y reducir los costos de producción.

 

La industrialización en Estados Unidos se vio favorecida por la disponibilidad de recursos naturales y un inmenso mercado interno, con gran crecimiento de la población.

En el período de 1840- 1860 la industrialización se basó en la producción de bienes de consumo, textiles de algodón, la industria del calzado y del cuero, la del hierro y las maquinarias. Una característica particular es que se basó exclusivamente en el mercado interno, reforzado por la acción estatal que mediante aranceles a la importación aplicó una tendencia aislacionista.

 

El proceso industrializador norteamericano se explica a través de las diferentes regiones que integran su territorio y la complementación económica entre ellos. El desarrollo industrial se dio en el Nordeste, mientras que el Sur y el Oeste fueron productoras agrícolas.


[1] María Inés Barbero en “El Mundo Contemporáneo: historia y problemas” de Aróstegui, Buchrucker, Saborido. Ed. Biblos. Buenos Aires. 2001

[2] Adam Smith. “Investigación sobre la naturaleza y causa de riqueza de las naciones”. 1776

[3] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[4] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[5] Eric Hobsbwam. “La era del Capital (1848- 1875).

[6] María Inés Barbero en “El Mundo Contemporáneo: historia y problemas” de Aróstegui, Buchrucker, Saborido. Ed. Biblos. Buenos Aires. 2001

[7] R. Palmer y  J. Colton. “Historia Contemporánea”. Ed. Akal. Madrid. 1971.

[8] Ídem.

[9] Ídem.

[10] Ídem.

[11] Ídem.

Deja un comentario

Archivado bajo 5º Humanístico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s